El bautismo también es esencial para la salvación y no se puede separar del arrepentimiento. La Biblia afirma la necesidad del bautismo como es mostrado en Mateo 28:19, Marcos 16:16, Lucas 24:47, Hechos 2:38, 1. Pedro 3:21, etc. El modo de bautismo es por inmersión completa en el agua, invocando el nombre de Jesucristo. La salvación no se puede recibir sin el bautismo, específicamente sin la invocación del nombre de Jesús, pues esto fue lo que hizo la iglesia primitiva (Hechos 2:38, Hechos 8:16, Hechos 10:48, Hechos 19:5, Hechos 22. 16, Santiago 2.7).
No existe en ninguna parte del libro de los Hechos y de las Epístolas, una declaración en la que se exhorte al creyente que no necesita bautizarse. Tampoco dice en ninguna parte que el bautismo no está relacionado con la experiencia de la salvación; por el contrario, se le encomienda a todos los creyentes, que deben bautizarse en agua en el nombre de Jesús, como obediencia a la gran comisión dada por el mismo señor Jesucristo después de su resurrección.