Noiseland nació como una simple herramienta - había que poner un nombre a un myspace - y se convirtió en uno de los proyectos musicales más fecundos y menos ambiciosos del panorama independiente español de principios del siglo XXI.
Con sus medios precarios, su escasa calidad en la ejecución y su estilo creativo de aquí te pillo, aquí te mato, nunca alcanzó ningún éxito reseñable, pero logró cierta repercusión en medios y ambientes del underground.
En sus últimas producciones, al mejorar la calidad lírica y de interpretación, el proyecto perdió el escaso favor prestado por el público indi español, siempre ávido de propuestas musicales minoritarias, y a ser posible, dañinas al oído. Y en ese punto, el creador del proyecto decidió que era la hora de destruirlo. Y a otra cosa.