En esta página web escolar, podréis encontrar un análisis del contexto histórico en el que se enmarca El Árbol de la Ciencia así como ejemplos concretos del libro para ilustrar las afirmaciones.
Se han clasificado los contenidos en las siguientes categorías: educación, sanidad, campo y caciquismo y desastre del 98.
Elaborado por: Marta Montpeyó y Iker Reina
Desde el inicio del período histórico de la Restauración empezó a florecer una nueva corriente de pensamiento, denominada regeneracionismo. En sus inicios estaba protagonizada por intelectuales españoles, en general sin lazos con la política, que mantenían una actitud crítica para con el régimen de falsa democracia que se impuso en la España del momento. Insistían en la inoperancia de un estado basado en el fraude electoral, y reclamaban con insistencia una modernización a todos niveles siguiendo el modelo de las grandes naciones europeas:
•Político: falsa democracia, sistema bipartidista y caciquismo.
•Económico: mejora de la productividad, rebajar las tasas fronterizas.
•Situación social
•Corrupción administrativa
•Libertad de cátedra.
Aunque la ideología empezó con la restauración, a partir del año 1898 se dieron las condiciones idóneas para que se extienda a la sociedad en general. Por este motivo, a los representantes de este tipo de pensamiento a menudo se les conoce como la Generación del 98. Pío Baroja es uno de los escritores más destacados, junto con Unamuno, Valle-Inclán, Azorrín y Machado.
Los hechos ocurridos en 1898 tienen relación con las guerras de independencia de las colonias, más concretamente con la independencia de Cuba. A lo largo del s.XIX las múltiples colonias del Imperio Español van adquiriendo su independencia mediante las “Guerras Coloniales”. La guerra de Cuba empieza en el año 1868, y tiene un primer período que termina en 1878 con la Paz de Zanjón, tratado en el que se promete a los habitantes de Cuba amnistía y autonomía. La tregua termina en 1995 con una insurrección debido al incumplimiento del pacto. Tras tres años más de guerra, en la que intervienen las tropas de los Estados Unidos (mucho mejor equipadas y entrenadas), España pierde el dominio de Cuba, Puerto Rico, Guam y las Filipinas.
Esta derrota, conocida también como el Desastre del 98, significa la disolución total del Imperio Español, en un contexto histórico en el que la valía de un estado se medía según su grado de industrialización y el número de colonias que controlaba.
Además de criticar la precariedad de la situación política y social en España, a los regeneracionistas se les añade otro problema: la pasividad e indiferencia de la sociedad.
Cuando Andrés regresa a Madrid después de su período en Alcolea del Campo, se encuentra con el inicio de la guerra contra los Americanos en Cuba. Debido a su falta de información por el aislamiento en el mundo rural, no tiene una opinión muy formada, así que se nos muestran las opiniones de su entorno:
•La mayoría de la sociedad muestra una actitud indiferente.
•La guerra no es vista con buenos ojos, especialmente por las clases bajas, ya que muy pocos son los soldados que sobreviven y la mayoría cree que no es su guerra: “Parece mentira que por unos mulatos / estemos pasando tan malitos ratos; / a Cuba se llevan la flor de la España, / y aquí no se queda más que la morralla” (Pág. 211, canto de la criada)
•Una parte cree en la victoria rotunda de las tropas españolas, incluido el padre de Andrés: “ El padre de Hurtado creía en la victoria española; pero en una victoria sin esfuerzo; los yanquis, que eran todos vendedores de tocino, al ver a los primeros soldados españoles, dejarían las armas y echarían a correr” (Pág.212)
•Las personas con ideología regeneracionista, como su tío Iturrioz, creen que España sufrirá una gran derrota: “Estamos perdidos […] No hay más que tener ojos en la cara y comparar la fuerza de las escuadras. Tú, fíjate: nosotros tenemos en Santiago de Cuba seis barcos viejos, malos y de poca velocidad; ellos tienen veintiuno, casi todos nuevos, bien acorazados y de mayor velocidad. Los seis nuestros, en conjunto, desplazan aproximadamente veintiocho mil toneladas; los seis primeros suyos, sesenta mil. Con dos de sus barcos pueden echar a pique toda nuestra escuadra; con veintiuno no van a tener sitio donde apuntar.
- ¿De manera que usted cree que vamos a la derrota?
- No a la derrota, a una cacería.” (Pág. 213)
Entretanto los periódicos empiezan la Campaña Patriótica Bélica, que consiste en exaltar la patria e instar a los jóvenes a ir a Cuba para defender el honor de su patria. También dan datos falsos para reducir el malestar de la sociedad.
“Los periódicos no decían más que necedades y bravuconadas: los yanquis no estaban preparados para la guerra; no tenían uniformes para sus soldados. […]
Los periódicos traían cálculos completamente falsos. Andrés llegó a creer que había alguna razón para los optimismos.” (Pág. 212-213)
Después de la derrota Andrés es testigo de la indiferencia de la sociedad típica del momento: “El desastre había sido como decía él: una cacería, una cosa ridícula.
A Andrés le indignó la indiferencia de la gente al saber la noticia. Al menos él había creído que el español, inepto para la ciencia y para la civilización, era un patriota exaltado, y se encontraba que no; después del desastre de las dos pequeñas escuadras españolas en Cuba y Filipinas, todo el mundo iba al teatro y a los toros tan tranquilo; aquellas manifestaciones y gritos habían sido espuma, humo de paja, nada.” (Pág. 213-214)
La vida estudiantil era algo complicada para alguien que quisiera centrarse realmente en los estudios y sacar provecho de ellos.
Los profesores, los pocos que mostraban un poco de interés en impartir su asignatura, no lo hacían de un modo eficaz precisamente, las instalaciones universitarias no eran las adecuadas y no se contaba con los medios para el estudio ni para nada.
Era un estudio realizado por memorización y no por prácticas, además la iglesia tenía una gran influencia en las clases.
Debido a que no había libertad de cátedra i las universidades públicas estaban controlada por la iglesia, el contenido científico era muy limitado y escaso y en esas ocasiones también era erróneo.
Para luchar a favor de la libertad de cátedra, los Krauciastas, políticos regeneracionistas que defendían la ciencia en las escuelas, el 1876 en Madrid se forma la ILE (Institución de Libre Enseñanza), clausurara posteriormente el 1939.
Estas instituciones formadas por regeneracionistas luchaban por una enseñanza no basada en al repetición sino en la práctica, también aplicaban los conocimientos científicos que no se enseñaban en las escuelas públicas. Eran profesores cansados de que la religión tuviera poder en la enseñanza de los jóvenes.
Andrés le gusta estudiar y lo que estudia (aunque no siempre) pero la situación le hace muchas veces dejarlo todo y desilusionarse en estos temas.
La pobreza cultural se refleja en la universidad, en los estudiantes de medicina en este caso, ya que podemos comprobar como la educación y la enseñanza son muy pobres en esta época.
"De pronto se abrió una puertecilla del fondo de la tribuna, y apareció un señor viejo, muy empaquetado, seguido de dos ayudantes jóvenes. Aquella aparición teatral del profesor y de los ayudantes provocó grandes murmullos; alguno de los alumnos más atrevido comenzó a aplaudir, y viendo que el
viejo catedrático no sólo no se incomodaba, sino que saludaba como reconocido, aplaudieron aún más." (Pág. 13)
Podemos comprobar que los profesores son mayores y tradicionales, a la vez ineptos.
Los dos hermanos mayores de Andrés habían ido a la universidad privada, pero él pos motivos de discusión con su padre había tenido que asistir a la pública.
En muchos fragmentos el escritor da a entender la actitud de la generación del momento, sobretodo en los estudiantes y los profesores:
"El estudiante madrileño, sobre todo el venido de provincias, llegaba a la corte con un espíritu donjuanesco, con la idea de divertirse, jugar, perseguir a las mujeres, pensando, como decía el profesor de Química con su solemnidad habitual, quemarse pronto en un ambiente demasiado oxigenado" ( Pág. 17)
En sanidad, igual que en el resto de oficios ligados al gobierno, dominaba la corrupción y el retraso respecto el resto de Europa. Los cargos de dirección estaban sujetos a influencias políticas, de modo que no siempre se procuraba por el bienestar de los pacientes.
Cabe destacar el papel de los médicos higienistas, que seguían una nueva disciplina de la medicina que controla las condiciones higiénicas con el fin de mejorar la calidad de vida i alargar la esperanza de vida.
EJEMPLOS EN EL LIBRO
Andrés Hurtado, dentro de su carácter pesimista y de desesperación ante la situación precaria de la vida, era muy consciente y crítico con la organización de los hospitales. Desaprobaba el comportamiento de sus compañeros y el mal estado de las instalaciones, que repercutían siempre en un peor trato para el paciente.
“El hospital aquel, ya derruido por fortuna, era un edificio inmundo, sucio, maloliente; las ventanas de las salas daban a la calle de Atocha, y tenían, además de las rejas, unas alambreras, para que las mujeres recluidas no se asomaran y escandalizaran”
(Pág. 56)
“ El médico de la sala, amigo de Julio, era un vejete ridículo, con unas largas patillas blancas. El hombre, aunque no sabía gran cosa, quería darse aire de catedrático, lo cual a nadie podía parecer un crimen; lo miserable, lo canallesco, era que trataba con una crueldad inútil a aquellas desdichadas acogidas allí, y las maltrataba de palabra y de obra. ” (Pág. 57)
“La inmoralidad dominaba dentro del vetusto edificio. Desde los administradores de la Diputación Provincial hasta una sociedad de internos que vendía la quinina del hospital en las boticas de la calle de Atocha, había seguramente todas las formas de la filtración.” (Pág. 62)
A pesar de estudiar y sacar notas medias, Andrés no sentía mucha afición por su carrera ni confiaba en los logros de la medicina.
“Andrés adquirió con este primer ensayo de médico un gran escepticismo. Empezó a pensar si la medicina no serviría para nada. Un buen puntal para este escepticismo le proporcionaba las explicaciones del profesor de Terapéutica, que consideraba inútiles, cuando no perjudiciales, casi todos los preparados de la farmacopea” (Pág. 51”)
Sin embargo, Andrés era muy consciente de la verdad que había en el higienismo, hecho que se demuestra en algunas de sus acciones:
- “¿Usted no tendrá una tinaja inservible?
- ¿Para qué?
- -Para bañarme.
[…] En tal caso, si a usted no le molesta, quisiera que en las dos comidas pusieran un plato de legumbres.
Con esas advertencias, la nueva patrona creyó que su huésped, si no estaba loco, no le faltaba mucho” (Pág. 172)
“Muchas veces le dijo a la criada vieja que barría el cuarto que dejara abiertas las ventanas para que entrara el sol; pero la criada no le obedecía. [….]
- ¿Usted ha oído hablar de los microbios?
- Yo no, señor.
- ¿No ha oído usted decir que hay unos gérmenes…, una especie de cosas vivas que andan por el aire y que producen las enfermedades? […] Esas cosas vivas están en el aire, en el polvo, sobre los muebles…, y esas cosas vivas, que son malas, mueren con la luz…” (Pág. 127)
El mundo rural se refleja en Alcolea del Campo. El pueblo representa un microcosmos de la realidad de España. Los habitantes reflejan una inmovilidad, son gente que mira por lo suyo y que no se preocupa por mucho más de lo que pasa más allá de sus propios intereses. Según Andrés, son gente egoísta, envidiosa, cruel, con orgullo...
Pío Baroja critica el caciquismo en algunos capítulos y pasajes de El árbol de la ciencia.
El caciquismo es más presente en ambientes rurales, donde las oligarquías tienen más influencia que en las zonas industriales; por eso Alcolea del Campo es el entorno ideal para que el autor exponga sus opiniones en relación al tema.
El doctor Sánchez se aprovecha de su posición social para actuar impunemente, incluso descuidando sus deberes como médico del pueblo.
“A la enferma la visitaba Sánchez; pero aquel día al llamarle por la mañana temprano, dijeron en casa del médico que no estaba; se había ido a los toros de Baeza.” (Pág. 174)
Por otra parte, Andrés nombra el caciquismo al hablar de los dos grupos de gobernantes corruptos del pueblo, que se van turnando en el poder: los Ratones (liberales) y los Mochuelos (conservadores):
“La política de Alcolea respondía perfectamente al estado de inercia y desconfianza del pueblo. Era una política de caciquismo, una lucha entre dos bandos contrarios, que se llamaban el de los Ratones y el de los Mochuelos” (Pág. 182)
Se puede observar también que estas personas disfrutaban de ciertas ventajas dentro de la comunidad, pero nadie lo desaprobaba. Era un hecho frecuente y aceptado que la oligarquía tuviera privilegios.
“Ella no podía comprender que Hurtado afirmase que era mayor delito robar a la comunidad, al Ayuntamiento, al Estado, que robar a un particular... En Alcolea, casi todos los ricos defraudaban a la Hacienda y no se les tenía por ladrones.” (Pág. 183)
Marta Montpeyó
Iker Reina
Literatura Castellana, Sílvia Caballeria
Col.legi Sant Miquel dels Sants
2n A Batx., curso 2011-2012
BAROJA, Pío. El Árbol de la Ciencia. Cuarta edición. Madrid: Alianza Editorial, 2011.
http://lenguayliteratura.org/ltr/index.php?option=com_content&task=view&id=1557&Itemid=48