Vaya de entrada que ser jesuita no es ningún honor, de esos por los que muchos se matan. San Ignacio llama a eso vano honor del mundo y lo considera una trampa.
Ser jesuita tampoco es una promoción o una carrera para medrar sobre otros. San Ignacio afirma, convencido por propia experiencia, que la vida más feliz es aquella que más se aparta de todo contagio de avaricia.
Ser jesuita no es ser más listo o más influyente o autosuficiente. Para Ignacio de Loyola todo en el hombre - menos su pecado- es regalo gratuito, amor que desciende de arriba.
Ser jesuita es peregrinar cada día, y todos los días, un camino hacia Dios. Un camino que no eliges, sino para el que eres elegido. No sin ti, naturalmente. Pero en el que un día te encuentras alcanzado por Quien lo ha desbrozado antes que tú y por ti. Más aún, por quien es Él mismo el Camino.
www.jesuitas.es
www.vocacionesjesuitas.blogspot.com
ser jesuita