Como caen las gotas, hacen charco en el barro.
El sol no aclama su lugar. Cielo sin caparazón,
el destierro que comienza sin vos
Nube que tapa la vista y nos trae la brisa para volar.
Soy perfecto traidor de lo que amo, con una granada en la mano.
Tanta hoja suelta, que sueltas mi mano, me desprendo por completo.
Sin medidas ando suelto en un mundo a contramano, escribiendo mi final.
La fe es traición, hace pena y atrae dolor,
y el susurro es diabólico,
Me terminaste de matar.
Y hoy me siento tan incompleto,
que en la garganta clavaste un puñal
cuando este invierno se haga añicos,
pensaré en despertar.
Siempre vuelvo a lo mismo, algún día entenderé que no hay que soñar.
La lluvia me tira al mar.
Me terminaste de matar
La cotidiana vida comienza desde un susurro a una siesta.
Es un minuto de silencio,
Una pausa redundante, un tilde mal puesto.
Las pasiones desean roces feroces
Porque sienten que detrás de su pelaje,
La reacción es excitante.
¿Es correcto olvidar o es perfecto ser salvaje?
Desde un punto de vista salen mariposas,
Y desde otro salen elefantes.
Su pesadez conciente no se diluye con sangre
tiene la marca omnisciente del personaje.
Palabras de madrugada, palabras al aire.
Palabras con música, palabras desnudas.
Palabras al viento, palabras con sábanas.
Creer o pensarlo, sentir o extrañarlo.
Matar o sufrirlo, ajeno y extraño.
Placer y encanto, calor y un orgasmo.
Matar o sufrirlo, ajeno o extraño.
Carecer, necesitarlo, Vivir aguantando.
Por eso siento que la espalda esta marcada,
Por eso siento que estoy de nuevo.
Debajo de mi hay cemento. ¿Por qué? ¿Sabés?