Por Juan Francisco Morado
Su profesionalismo invita a descubrir su esencia. Sus pinturas intentan reflejar lo que transmite su mirada, a la vez que intenta escapar de la cotidianeidad de la vida mediante un surrealismo que manifiesta sus sentimientos y sus emociones.
Desde chica, Dora Folco Malet supo que la fiebre de artista iba a contagiarla para siempre, y que le iba a costar mucho desprenderse de ella, quizás porque desde su nacimiento en 1956, su padre, también volcado a la magia del arte, comenzó a encantarla con las maravillas del oficio.
Amante de la obra de Pablo Picasso, Dora forjó en su técnica y en su estilo el cubismo que el pintor español supo dominar. Sin embargo su visión del arte está determinada por la mezcla entre varios géneros, como por ejemplo el surrealismo, el cual manifiesta con distintos elementos en sus cuadros.
Su decisión de incluir al arte en su futuro queda sellada en 1971, cuando comienza su carrera profesional de Bellas Artes bajo la dirección de la profesora Celia Betto Peyrou para luego ingresar en las Escuelas Nacionales de Bellas Artes Manuel Belgrano y Prilidiano Pueyrredon, de donde egresó como Maestra Nacional de Dibujo y como Profesora Nacional de Pintura.
Metódica en cada detalle de su obra, realizó a su vez cursos de perfeccionamiento en la Asociación Estímulo de Bellas Artes y trabajó bajo la supervisión del maestro Orlando Pierri en su taller.
"Su paleta de gama amplia y segura, en especial en acrílicos y óleos, la muestra como una artista de inquietud creativa con un gran sentido de observación y rica imaginación, ya que posee la coloratura y el poder de síntesis de los tocados por la musa del genio", publicó un diario semanal tras una de las tantas exposiciones que comenzó a realizar en numerosas galerías y salones a partir de 1977, y que le otorgaron diferentes premios y menciones a lo largo de su carrera.
Determinada a la hora de plantearse un objetivo, Dora actualmente se desempeña como docente, donde transmite sus conocimientos de la materia a los más chicos, para que quizás algún día emulen a su maestra y lleguen también, a ser grandes artistas.