PENAS ENCIMADAS
Voy a decirlo de entrada
para el que quiera entender,
son penas muy encimadas
el ser pobre
y ser mujer...
LA OBRERITA
Yo soy
Dominga Villalba;
nací en el surco
donde mi madre sembraba
La hamaca que me sirvió de
la trenzó la ausencia
Poeta y revolucionaria
paraguaya
(1924 - 1985)
"Ubicada en la línea social y popular inaugurada por Julio Correa, Carmen Soler
representa por primera vez en la poesía paraguaya la irrupción de la mujer como poeta de combate.
"En sus poemas breves pero intensos, casi todos ellos en el ritmo de romance, se combinan el acento popular con una rigurosa intuición poética, acaso bajo la influencia del cubano Nicolás Guillén, con quien se encuentra emparentada espiritual e ideológicamente, más que formalmente".”
Augusto Roa Bastos
Revista Universidad (UNL), Santa Fe, Argentina, 1960
Como parte de los merecidos homenajes a Carmen Soler, en este año del Bicentenario de la Independencia del Paraguay, rememoramos su vida, su valiente lucha contra la dictadura y su producción poética.
Hemos apelado a recuerdos, libros, manuscritos, recortes, comentarios, correspondencia, fotografías y videos, algunos de ellos recuperados a partir de la caída de Stroessner, gracias a la colaboración de sus hermanas, Laly y Yoyi, familiares y amigos.
Menciono especialmente a Olga Blinder, la reconocida artista plástica paraguaya, quien accediera gustosa a ilustrar el libro "La alondra herida" y a integrar el panel de presentación del mismo en Asunción.
Ella nos entregó copias de poemas que no conocíamos.
Agradezco a mis hijos, Marina, Paula y Daniel Rosenfeld, por su valiosa colaboración, indispensable para la realización de esta página.
Quienes tengan sugerencias o comentarios que deseen aportar; recuerdos que podamos compartir; datos o materiales alusivos a intercambiar, pueden hacerlo a través de la sección "Contacto".
Matena Aponte Soler
Mayo, 2011
Mamacha, retratada en 1955 por Olga Blinder *
*
Carmen Soler (Mamacha) nació en Asunción, Paraguay, el 4 de agosto de 1924.
Terminados sus estudios secundarios, y ya casada con Marco Aurelio Aponte, se trasladan al Chaco paraguayo donde ella se desempeña como maestra rural bilingüe.
Incoporada al Partido Revolucionario Febrerista, donde ya militaba su hermano Miguel Angel Soler, participa activamente en las luchas contra el dictador Morínigo.
En 1947, tras seis meses de guerra civil, es derrotado el movimiento opositor. Carmen y su familia deben refugiarse en la Argentina, al igual que miles de compatriotas.
En la soledad de la Patagonia, Mamacha comienza a escribir y sus versos se publican inicialmente en revistas argentinas y alemanas; colabora con artículos periodísticos y brinda conferencias sobre literatura paraguaya y la situación política en el país.
Regresa al Paraguay en 1954, pero su poesía es considerada subversiva por la dictadura de Stroessner y sufre su primer arresto en 1955. Al recuperar su libertad se afilia al Partido Comunista Paraguayo. Desde entonces se suceden: el destierro, su reiterado regreso clandestino, la cárcel, la tortura y un prolongado exilio.
En la Argentina, y ya divorciada de Aponte, contrae matrimonio con un camarada de luchas, Carlos Luis Casabianca. En distintos períodos, viven en Uruguay, Argentina, Chile y Suecia, sin que ella abandonara su actividad política y literaria.
En sus poemas están sus definiciones estéticas, su compromiso, la nostalgia por su patria. Los fechados en 1955, 1960 y 1968 contienen su testimonio desde la cárcel.
Carmen Soler falleció en Buenos Aires el 19 de noviembre de 1985.
No alcanzó a ver el fin de la dictadura de Stroessner. No tuvo la dicha de "volver".
Libros: Poemas. Ed. Aquí poesía, Montevideo, 1970.
En la Tempestad. Ed. Cartago, Buenos Aires, 1986.
La alondra herida. Ed Arandurá, Asunción, 1995.
Poesías reunidas. Ed. Servilibro, Asunción 2011
Carmen Gladys Soler nació en Asunción, capital del Paraguay, el 4 de agosto de 1924.
Era la hija menor del Dr. Miguel Ángel Soler y de Doña Carmen Canale de Soler.
Sus hermanos, Dalila (Laly), Yolanda (Yoyi) y Miguel Ángel (Papucho), la apodaron Mamacha.
Su padre, librepensador, abogado y periodista, fue embajador en la Argentina en 1936 y Ministro de Relaciones Exteriores durante el gobierno de coalición en 1946.
Inició el ciclo primario en Asunción, en el Colegio Dante Alighieri y lo completó en Buenos Aires, en el Inmaculado Corazón de María "Adoratrices".
Mientras su padre cumplía funciones diplomáticas concurrió, junto con su hermano, al Colegio Word, en Ramos Mejía, provincia de Buenos Aires. En esos años, Carmen presidió el Centro de Estudiantes del colegio.
De regreso al Paraguay, ambos finalizaron sus estudios secundarios en el Colegio Internacional de Asunción.
Los primeros escritos que se conocen de Mamacha se remontan a los años del "Inter". En una amarillenta hoja de su cuaderno de Castellano, se lee una composición titulada "Mis propósitos".
Dice allí: "... y ya me veo, bandera de la verdad en mano, ir contra las leyes y contra el mundo, ya me veo en otras, silenciosa, rara, escribiendo y pensando cosas que nadie ha de leer o escuchar ..."
Con su tía Corina Canale
Buenos Aires, 1936
Afiliada al Partido Revolucionario Febrerista en Asunción, milita en la radicalizada corriente marxista que ya integraba su hermano Miguel Ángel.
En 1946, participa de la fundación de la Unión Democrática de Mujeres (UDM) junto a Esther Ballestrino (quien 30 años después, en Buenos Aires, sería fundadora de "Madres de Plaza de Mayo", luego secuestrada y desaparecida por la dictadura argentina).
En el mismo año nace su única hija, María Eugenia Aponte Soler (Matena).
El golpe del General Morínigo en enero de 1947 pone fin al gobierno de coalición, siendo su padre Ministro de Relaciones Exteriores. Y se desata la persecución hacia los opositores.
Carmen trabaja por la libertad de su hermano y de los demás presos políticos. Los visita en la cárcel, lleva y trae cartas, que esconde entre los pañales de Matena.
Poco después se desencadena la guerra civil. Al cabo de seis meses, el alzamiento armado contra Morínigo es derrotado y miles de opositores, liberales, febreristas y comunistas buscan refugio en la vecina república Argentina.
Quiná Aponte, uno de los combatientes en la guerra civil, llega a Buenos Aires a fines de 1947.
Como técnico, consigue trabajo en los campos petrolíferos de YPF y la familia se traslada al sur de la Argentina.
Viven tres años en Río Gallegos y otros tres en Comodoro Rivadavia.
Mamacha y Quiná Aponte (a la derecha) Yoyi, en el centro. Asunción, 1942
En 1943, con dieciocho años, Carmen contrae matrimonio con Marco Aurelio Aponte (Quiná, 1917-1973) -entonces estudiante de Ingeniería en la UNA- y van a trabajar al Chaco paraguayo.
Allí oficia de maestra rural bilingüe -cuando el sistema educativo aún no lo establecía- y, por primera vez, se encuentra frente a los problemas sociales: la explotación en los establecimientos tanineros, la marginación y sometimiento de los indígenas, el problema campesino, la particular opresión de las mujeres del pueblo.
En julio de 1955, Carmen Soler sufre su primer arresto. "Juntaba firmas para el movimiento de la Cruzada paraguaya contra la Bomba Atómica y Hidrógena, presidida por su padre..." y se le secuestraron "poesías de fondo comunista", según consta en la ficha policial de entonces. Apresaron sus poemas, entre otros: La alondra herida, Más palabras mías, La canción del progreso, ¡Fuerte!, La obrerita, Guatemala, Alguien gritó, que Carmen había seleccionado para su primer libro.
Su poema Alas y cadenas está fechado "Cárcel de mujeres, 1955". En Ilusos denuncia a Hellman "el jefe del cuarteto pistolero" que fue a apresarla. Firma "en el destierro,1955".
A pesar de la prohibición policial que pesa sobre toda la poesía de Carmen Soler, la escritora Azucena Zelaya incluye La Alojera y La Obrerita (con una parte en guaraní, de su autoría) en su "Cuadro Paraguayo".
Al recuperar su libertad, Mamacha se afilia al Partido Comunista Paraguayo, al que ya habían adherido sus hermanos Dalila y Miguel Ángel.
Dalila Soler, su hermana mayor, también había sido recluida en la cárcel de mujeres "El Buen Pastor". El motivo: su viaje a la Unión Soviética después de participar de un Congreso de la FDIM (Federación Democrática Internacional de Mujeres).
En 1956, Mamacha y Quiná Aponte concretan su divorcio y ella va vivir a Concepción, administrando la estancia de sus padres.
En Asunción, su hermano Miguel Ángel cae preso, es torturado y
confinado a Mcal. Estigarribia, en el Chaco paraguayo. Desde allí, Papucho y otros cinco compañeros protagonizan una increíble fuga: caminando de noche, atravesando montes y pantanos, consiguen llegar a territorio argentino.
En Radio Nacional junto a Elena Corball.
Comodoro Rivadavia, 1952.
Lejos de su patria, en la soledad de la Patagonia, Carmen escribe poemas y notas periodísticas; brinda conferencias sobre literatura y cultura paraguaya.
Las primeras publicaciones son de 1953, en periódicos y revistas literarias de Argentina: Propósitos, Pan -de Azul- El Chubut y, con la traducción de Walter Braun, en la revista Komma de Alemania Occidental.
A fines de 1954 regresan al Paraguay, donde ya gobierna el General Alfredo Stroessner. Carmen se incorpora al Consejo Mundial de la Paz, junto con su padre y otras personalidades políticas y de la cultura.
Como aporte a la campaña internacional de firmas contra la bomba atómica y por la paz mundial, traduce "La niña muerta", del gran poeta turco Nazim Hikmet.
"Mitá angüé" es el título en guaraní. Durante años, para evitar la represión, no se publicó el nombre del poeta guaraní Leopoldo Franco, co-autor de la traducción.
En la Comisaría, Carmen realiza una huelga de hambre para que dejen de torturar a su marido. Lubi es trasladado a la cárcel común en Tacumbú; Mamacha es deportada.
Su poema En la Comisaría Quinta da cuenta del espíritu con que afronta esos momentos.
Casabianca, una vez juzgado por la ley 294 (de "defensa de la democracia") es finalmente liberado a fines de 1960.
Carmen lo espera en Montevideo, donde están vinculados a la solidaria y combativa familia Barrett y a la colectividad de exiliados paraguayos que denuncian el terror de la dictadura stronista; trabajan por la libertad de los presos políticos y en solidaridad con el FULNA.
En Uruguay, Carmen escribe varios artículos y sus poemas se publican en El Plata, Tribuna Popular, La Mañana, Gaceta de Cultura, Punta del Este, El Iris y en Cultura.
Al entusiasmo de la escritora uruguaya Reyna Miers se deben las publicaciones en Montevideo, junto con las de El Comercio de Ecuador y en la revista literaria Portada de Cuba.
El apoyo que brindan a Carmen Soler poetas como José Murillo y Nicandro Pereyra en Argentina; Reyna Miers en Uruguay y Walter Braun en Europa, así como la aprobación pública del gran escritor paraguayo Augusto Roa Bastos, constituyen para ella un gran aliento, en medio de críticas a veces violentas y mordaces.
Buenos Aires, enero de 1959
En el exilio, Carmen contrae matrimonio con Carlos Luis Casabianca (Lubi), un camarada de luchas, y se instalan en Buenos Aires.
Activan en la Liga Argentina por los Derechos del Hombre realizando campañas y gestiones por la libertad de los presos políticos de Paraguay.
A fines de 1959, alentados por el triunfo de la revolución que derrocó a Batista en Cuba, surgen gérmenes de lucha guerrillera en Paraguay.
Carmen, que había regresado al país a raíz de la muerte de su padre, trabaja para el FULNA -Frente Unido de Liberación Nacional- y es nuevamente arrestada, junto con Casabianca.
Continuando con su actividad literaria, Carmen colabora en revistas y periódicos de varios países y prepara una colección de cuentos para niños, algunos de los cuales fueron traducidos al ruso.
Carmen y Casabianca regresan al Paraguay y activan clandestinamente en Asunción durante 1963-1964.
Al poco tiempo son convocados a Buenos Aires; así como su hermana Laly quien, durante diez años de vida clandestina, había burlado la represión policial.
En Buenos Aires, Laly se encuentra con su hijo Pibe Quevedo, dirigente de la Juventud Comunista y de la FEDRE -Federación de Estudiantes Democráticos Revolucionarios- muy enfermo tras haber sido torturado por la policía de Stroessner.
En 1965, Mamacha recibe a su madre: en medio de una ola represiva, la casa de Doña Carmen había sido allanada por la policía en Asunción.
Mao Tse-tung con delegaciones extranjeras. Pekin, 1960
En abril de 1960, Carmen es delegada al Congreso de la Federación Democrática Internacional de Mujeres, que se realiza en Dinamarca.
Allí denuncia la opresión de las mujeres y los niños de las clases populares en Paraguay y el régimen represivo que imperaba en su país.
Al finalizar el congreso, delegaciones de la Unión Soviética, países del Este europeo, China y Cuba la invitan a conocer sus países.
En la República Popular China, junto a las delegaciones invitadas, recibe el saludo del Presidente Mao.
Y en agosto llega su hija,
Matena Aponte Soler, activista del movimiento estudiantil antidictatorial, también miembro de la FEDRE, deportada luego de unos meses de detención y de haber pasado, a su vez, por la tortura.
Agosto de 1965
Luego de treinta días de huelga de hambre y con su salud muy quebrantada, se le otorga un régimen de detención domiciliaria.
Alojada en casa de su hermana Yoyi, se va recuperando.
Al poco tiempo, sabiendo que la volverían a apresar, Yoyi la traslada a la embajada uruguaya, donde le brindan asilo político.
Al llegar a Montevideo, la Asociación de la Prensa Uruguaya convoca a una conferencia-debate donde "la conocida escritora y periodista paraguaya Carmen Soler ofrecerá un relato sobre la situación de los presos políticos bajo la dictadura de Stroessner".
Finalmente, Mamacha se reúne con su familia en Buenos Aires, donde reside hasta 1971.
En 1967, Carmen Soler había regresado al trabajo clandestino en Asunción. Y, en febrero de 1968, cuando se disponía a cruzar la frontera para asistir al casamiento de su hija, es secuestrada y arrojada a los calabozos de "La Técnica" (hoy Museo de las Memorias, en la calle Chile).
Peleando con sus torturadores, se corta las venas y debe ser internada, en grave estado, en el Policlínico Policial "Rigoberto Caballero". A partir de ese momento se conoce su situación.
Trasladada nuevamente a la "La Técnica", inicia una huelga de hambre por su libertad.
El periódico católico Comunidad, de Asunción, en la 2ª semana de febrero informaba:
"La poeta Carmen Soler fue detenida el día 15, bestialmente torturada y hospitalizada luego con diversas lesiones que ponen en peligro su vida. Para poner fin a las torturas ha declarado una huelga de hambre. Intentó suicidarse".
A partir de las denuncias se suceden las gestiones, dentro y fuera del país, para salvar su vida. Legisladores, artistas e intelectuales de Uruguay, Chile y Argentina envían telegramas al Ministro del Interior, Sabino Montanaro, reclamando su libertad. Entre ellos, Juvencio Valle y Pablo Neruda.
Desde 1971, mientras Carmen y Casabianca viven en Santiago de Chile, trabajan para la Comisión por los Derechos Humanos en el Paraguay y colaboran con el P.C. de Chile en apoyo del gobierno de Salvador Allende.
En 1973, frente al golpe de estado, forman parte de los movimientos de resistencia a la dictadura de Pinochet.
En Santiago, participan de la marcha de protesta tras la muerte de Pablo Neruda.
Al cabo de un año, sin poder ya mantenerse a salvo de la represión, piden asilo político.
En carácter de refugiados llegan a Suecia, donde permanecerán durante cinco años.
Llegaron a Estocolmo en agosto de 1974 luego de algunos meses de trámites y revisaciones médicas, durante los cuales fueron alojados en escuelas y hoteles en el sur de Suecia.
Durante su exilio en Suecia, Mamacha retoma su producción literaria y periodística, expresando su solidaridad con el pueblo chileno en su lucha contra la dictadura y su inmensa gratitud hacia el país que los acogió.
Suecia, 1975
Acude a entrevistas en la radio y la televisión suecas (Sveriges Radio y TV1) donde también la invitan a leer sus poemas.
En Estocolmo, Carmen trabaja en un Museo Histórico dedicado a Latinoamérica, donde además puede estudiar diversos temas de nuestra historia.
Y cada año, durante Enero y Febrero, se trasladan a una escuela en Vinter, a 700 kilómetros al norte de Estocolmo, donde ella dicta cursos sobre la situación económico-social de los cinco países del sur de América.
La mayoría de los poemas que dedica a Suecia muestran su deseo de devolver el afecto, respeto y confianza que recibieron de ese "pueblo austero y generoso".
Se reencuentra con su hija, con familiares y amigos que la rodean. Conoce a sus nietos y se va recuperando.
A fines de 1975, la desaparición de su hermano en Asunción, la afectó profundamente.
Miguel Ángel Soler -Secretario General del PCP- había sido secuestrado y cruelmente torturado por la policía de "Investigaciones" del dictador Stroessner.
Carmen realizó innumerables gestiones para lograr su aparición con vida, incluyendo un viaje a la Unión Soviética, sin resultados. Su cuerpo nunca apareció.
Un retrato de su hermano, y otros cuadros que ella pinta en esos años, reflejan la enorme angustia que la embargaba.
Su poema "Calabozo de Castigo" lo dedica:
"A mi hermano Miguel Angel. A todos mis hermanos y hermanas del mundo aún oprimido".
En Estocolmo la revista "Suplemento", abril 1979, publica su poema Río Paraguay dedicado:
"A Antonio Maidana, resumen de lo que es pueblo y patria". Un año después, en agosto de 1980, Maidana sería secuestrado y desaparecido por la dictadura argentina.
En 1979, Carmen regresa a Buenos Aires con su salud muy deteriorada.
En el balcón de su casa, 1980
Sin embargo, en 1980 le detectan un cáncer y al cabo de cinco años entra en una etapa terminal.
Sabiendo que tiene poco tiempo, Mamacha ordena sus poemas, escribe, corrige y selecciona, prepara su libro En la Tempestad, que será publicado en 1986.
Carmen Soler falleció el 19 de noviembre de 1985, en Buenos Aires.
No tuvo la dicha de volver a su patria.
Stroessner fue derrocado recién en 1989.
Respuestas a preguntas no hechas que deseo contestar
(Fragmeto)
Escribo en cualquier parte, a cualquier hora, aunque prefiero el silencio de la
noche. Pero puedo escribir en la calle, en un bar, en un calabozo usando las baldosas como papel y granos de cal de las paredes como lápiz. O en la cocina, dejando la comida un momento mientras anoto una idea (comida quemada, tantas veces!). Pero cuando puedo elegir -lujo que tuve poca veces- prefiero una habitación cerrada, con muchos estantes, libros, cuadros, cantidad de mesas donde desplegar mis cosas y tenerlo todo a mano. Así me concentro más fácilmente y también me siento protegida no sé bien de qué. (...)
He perdido, yo no sé dónde, parte de mi alegría. Se fue quedando por ahí.
Sufro con los dolores que existen. Me entristece no poder contribuir para que cesen inmediatamente. Me siento culpable de no haber hecho más y mejor, y me llega la muerte colectiva.
De todo esto el sentimiento de impotencia es lo peor. Pero en cuanto tengo una tarea útil, que puedo hacer, vuelve la alegría.
Soy básicamente optimista. Comprendo que el avance se produce con avances y retrocesos, y que todo, hasta la relatividad, es relativo. (...)
Las formas de expresión, como todo lo vivo, es imperfecto, transformable. No contrapongo forma y contenido, porque forman un todo que se influencia y determina mutuamente.
Trabajo bastante mis escritos, en más de una ocasión salieron al mundo así como nacieron, porque las circunstancias así lo exigían. El compromiso que se siente es doble, estético y social, pero pienso que en estos tiempos lo primero sin lo segundo no sirve para nada. (...)
Sé para quien y para qué escribo. Eso es fundamental. (...)
Yo tengo tantos defectos que forzosamente los heredan mis creaturas. Los defectos que me traen más problemas son dos: mi carácter arisco y rudo, y mi desorden. Soy demasiado franca y explosiva. Demuestro poco mis afectos y sin embargo los siento profundamente. (...) Escribir es para mí un placer y mucho sufrimiento.
1968 - 1984
Pensaba publicar
En la Tempestad,
La Casa encantada,
Poemas en dos tiempos,
Ese era el plan.
Pero como siempre
la vida entró en los planes.
(...)
Ahora, 1984, en Argentina
esta mi segunda Patria
puedo hacerlo.
Pero Poemas en dos tiempos
es el que no va
porque en mi Paraguay
sigue el primer tiempo:
el de la tiranía.
Así el tercero no se dio
al menos / todavía.
Pero va lo que está
y es la vida mía
la vida de todos
con sus dolores
y sus alegrías.
Va !
A Olga Blinder *
Concepción, Marzo 18 de 1958.-
Querida Pintora:
No sé si voy a aclararte bien mi punto de vista sobre lo que me planteas. Yo creo que cuando el tema de la obra de arte es justo y cumple con su misión de llegar, conmover y enseñar, la forma no es lo principal. Pero la lucha por darle una forma correcta al contenido, es la lucha de todos los que intentamos crear.
Creo que en los tiempos que nos toca vivir, la emoción, el apasionamiento, el humanismo, necesariamente tiene que romper con normas pre-establecidas. Al fin y al cabo ¿por qué tienen que ser eternas?
Hay cosas que no se pueden encerrar, porque se mueren.
La forma no debe ser más que un medio, no es más que un medio. Entonces tiene que ceder y amoldarse al contenido.
La mente hace versos, sólo el corazón hace poetas.
La forma es el oficio. El contenido hace que sea arte.
Yo admito que se rompan los moldes cuando es para esclarecer, para acercar, para facilitar el intercambio de emoción. (...) La forma debe surgir con naturalidad del contenido. Si en cambio el artista se supedita a las formas,
cae en un esquematismo frío, que puede ser muy útil en la industria, en el comercio, pero que no puede ser arte.
Ya hay algo que se queda, que no se presenta, que se muere, entre la emoción y el intento de expresarla.
Si encima la contamos, la medimos, la geometrizamos, la metemos dentro de normas rígidas, entonces sí que nos
alejamos de la posibilidad de captar y transmitir.
Y el arte es comunicación. Como dijo Antonio Machado, el arte es un diálogo del hombre con su tiempo. Y nuestro tiempo no es el tiempo de la puntilla y el rococó, sino el del alambre de púa. Y yo quiero arte para este tiempo nuestro. Forzosamente tiene que ser un arte erizado. Nuestra obra tiene que sacudir, movilizar, obligar a pensar, hacer sentir.
De lo contrario, para qué, para quién, realizarlo?
Si fuera para nuestro propio desahogo o entretenimiento no la saquemos a la calle. Al salir, tenemos que hacer lo que la gente necesita y espera, aunque no lo sepa. Cuando lo vea dirá: ¡Esto es lo que yo buscaba!
Lograr que de ese contenido sincero, cálido y justo, surja la forma que le corresponde, que ayude a hacerlo más efectivo, más bello, es nuestro problema y nuestra responsabilidad. Pero jamás sacrificar nada del contenido en nombre de un esquematismo frío y artificioso.
Te envío un poema que, contestando a críticas sesudas, escribí en Asunción. Ahí hay algo de todo esto aunque, desde luego, el problema es mucho más complejo. Están también los que desdeñan las formas porque no quieren estudiar y creen que en arte se puede improvisar, o que bastan las buenas intenciones.
Una correcta interpretación de este planteamiento puede ayudar a los dos extremos.
Tú puedes colaborar, ya que te debates en el mismo problema. Espero tu opinión.
Saludos,
Carmen Soler
A Augusto Roa Bastos
(Fragmento)
Buenos Aires,
2 de mayo de 1970
Estimado Roa:
Espero te encuentres bien de salud y como siempre, trabajando en lo nuestro.
Sé de tu próximo destino: París, y me alegro muchísimo, no sólo por lo que significa para tu tranquilidad y trabajo, sino por los alumnos franceses, que así puede ser que ¡por fin! nos descubran realmente, y no sólo para demostrar que oyeron hablar de estos pagos exóticos.
Porque hasta ahora sólo nos nombran para lucirse con lo que saben, pero sin la menor intención ni de ubicarnos, ni de entendernos. (...)
En Montevideo, los amigos uruguayos, te hacen pedir un cuento, para el periódico; una crítica sobre poetas nacionales y contemporáneos en que elijas 4 o 6 poetas, preferentemente revolucionarios, también para el periódico. (...)
Sé lo ocupado que estarás, pero siempre está el argumento de que necesitamos tus opiniones y tu obra. (...)
La crítica de Valdés me parece buena y coincido con él casi totalmente.
A mí siempre me pareció, y así lo dije, que el lenguaje inventado por Apleyard era no solamente la incapacidad del intelectual para reproducir la manera de hablar del pueblo, tal incapacidad no existe por ser intelectual, sino porque no se estudia con la debida atención; que era principalmente la manera más fina de ridiculizar al hombre de pueblo y vedarle cualquier tema serio: en ese lenguaje no se puede decir nada que no resulte ridículo.
La intención de Apleyard no habrá sido esa, pero así resulta.
Te envío también mi último poema. En cuanto salga el librito te lo enviaré. El de cuentos todavía no está listo. Te llegará en París. A casa de Marín, nuestro Cónsul Honorario.
Estimado Roa: puedas o no puedas cumplir, aunque sea en parte, con lo que te planteamos, espero noticias tuyas antes de tu viaje (...)
Perdoná esta carta, a la carrera y desordenada.
Cordialmente,
Carmen
A Ruben Yacovsky
27 de noviembre de 1970
Estimado amigo Yacovsky:
Recibí tu carta ayer, con la separata. (...)
Mirá, tenés que disculparme mis arranques de genio, aunque no tengo con qué excusarlos. Ando en una de esas temporadas en que yo misma me siento un erizo.
No es que yo no agradezca el artículo de Murigam y también el de Piriz. Pero aunque comprendo las razones que das, entonces por lo menos en privado háganme crítica, señálenme mis deficiencias, porque yo sigo escribiendo y nadie hasta hoy me critica nada, y eso no me ayuda. (...)
Me dicen que hay que ir y hablar con los críticos, hacerse presentar, etc.
Pero a mí me resulta imposible, en absoluto, hacerlo. Será un orgullo mal entendido, pero me sentiría como una vedette promocionándose. (...)
Sobre Roa insisto en que su obra significó toda una revolución en mi país, abrió puertas y ventanas y tuvo una enorme influencia. Nadie, hasta hoy, dio una visión más exacta y profunda de nuestro pueblo que su libro Hijo de Hombre. (...)
Mirá vos: a Roa, simultáneamente le reeditan su libro en estos días, en España y en Cuba. (En Paraguay nunca pudo editarlos).
Hay que tener en cuenta que él no pertenece a ningún partido político y que no se remató. Siempre fue y sigue siendo pobre. Y ni te cuento los aprietos que ha pasado. (...)
Saludos cordiales para todos, Carmen
A la Federación de
Mujeres Cubanas
Compañera Vilma Espín de Castro
Queridas compañeras:
En este importante aniversario de la gloriosa Revolución Cubana, les envío un fuerte abrazo solidario y comparto la alegría con ustedes por los logros alcanzados.
Ante las amenazas de la administración Reagan a Cuba, Nicaragua y al pueblo de El Salvador, así como la salvaje invasión a Granada, renuevo mi seguridad de que los pueblos unidos sabrán dar su merecido a los agresores.
Comprendo los graves problemas, pero sé que el triunfo final será de los pueblos.
Querida Vilma:
Desde que hablamos la última vez, en que tuve el honor de ser recibida en tu casa, pasé por muchos quebrantos de salud. Estoy un poco mejor y con esperanzas de reincorporarme a la lucha.
A ti, a Raúl, a todas las compañeras de la Federación de Mujeres Cubanas un gran abrazo y deseos de éxito en la lucha por la liberación de los pueblos oprimidos.
Salud!
Carmen Soler (Paraguay)
A su familia
A sus compañeros
Asunción 30 de abril de 1968
Queridos hermanos,
Querida mamá, querida Matena, querido Lui:
Esta carta es para ustedes y para todos los camaradas y compañeros revolucionarios.
Faltan pocos días para que se cumpla un mes que estoy aquí presa en casa de mi hermana. Espero pues, o que me vengan a buscar de nuevo, o que me deporten. Francamente espero más lo primero.
Y desde ese momento iniciaré de nuevo la huelga de hambre por: el cese de todo tipo de torturas, la libertad de todos los presos políticos, mi libertad.
Puede que consiga mi libertad, puede que me dejen morir. El riesgo tengo que correrlo, como ya lo hice. Lo volveré a hacer con la misma firmeza. Mi moral está alta y me siento fuerte y segura. Si muero, mi muerte será útil.
Cuando estaba en el calabozo, ya muy debilitada físicamente, esa idea me sostenía. Sabía que mi decisión era justa, porque cuando a una persona se la coloca en la disyuntiva de tener que elegir entre la dignidad y la muerte, debe elegir la muerte y debe saber morir.
He pensado mucho en Julius Fusik, en los esposos Rosemberg, en todos los héroes de la lucha contra el fascismo, en todos nuestros compañeros asesinados o muertos en combate. Igual que ellos yo amo la vida. Y por amarla tanto no la quiero sin dignidad.
Esa es una profunda convicción que tengo y que sé no me abandonará por duras que sean las pruebas que nuevamente deba afrontar.
Y mi querido P.C.P. a todos los camaradas, mi emocionada gratitud. Nada hay más hermoso que vivir y morir luchando por una causa justa, y la nuestra no sólo es la más justa sino también la más bella, la más noble; el bien más apreciado para la humanidad.
Y no duden, el día de la victoria estaré allí, agitando las banderas. Matena, Lui, no digan ¡si ella lo hubiera visto! Porque lo estoy viendo y estaré allí, con todos los que lucharon y murieron para que ese día llegue.
¡Adelante! ¡Salud!
Carmen.
Adiós a
GabrielCasaccia
20 de junio
de 1968
Entrevista a
José Asunción
Flores
En nota de tapa de Poemas, publicado en 1970, Rubén Yacovsky dice que los poemas reunidos en el libro fueron tomados de otros tres en los que Carmen Soler trabajaba:
En la tempestad, Poemas en dos tiempos y La casa encantada.
Carmen preparaba su libro En la tempestad al tiempo que combatía su enfermedad. Deseaba editarlo en Montevideo pero se publicó finalmente en Buenos Aires en 1986, poco después de su muerte.
La alondra herida, contiene poemas seleccionados por su hija e ilustraciones de la destacada artista plástica paraguaya Olga Blinder.
Primera obra de Carmen Soler publicada en su país. Ed. Arandurä. Asunción, 1995, a diez años de su fallecimiento.
La Secretaría de la Mujer de la Presidencia de la República del Paraguay, a cargo de Gloria Rubín, publicó Poesías reunidas, primer ejemplar de la colección "Mujeres Paraguayas en el Bicentenario", presentado en el día de la mujer paraguaya el 24 de febrero de 2011.
Poemas
Entrega Nº 41 de Aquí Poesía, publicación dirigida por Rubén Yacovsky.
Con xilografías realizadas sobre tacos originales del Club de Grabado de Montevideo.
Impreso en forma cooperativa por la Comunidad del Sur, Montevideo, Uruguay, 1970.
Nota de Solapa
Casi toda la obra de Carmen Soler se inscriben en una línea de compromiso, en el buen sentido -tal vez único- de tan usado término.
Herib Campos Cervera, uno de los mejores poetas que ha dado el Paraguay, decía que toda poesía debe servir. Y Carmen Soler lo logra: sus poemas expresan con intensa sobriedad una militancia política, una preocupación y una lucha constantes por la liberación de su pueblo. El exilio, la prisión, y, lógicamente, el silencio con que en su propio país se intenta soslayar su obra, avalan esa actitud. Sólo por excepción el nombre de Carmen Soler aparece en antologías o estudios sobre la literatura paraguaya.
Los poemas aquí reunidos están tomados de tres libros inéditos, en los que la autora aún trabaja: En la tempestad, Poemas en dos tiempos y La casa encantada.
Carmen Soler, además de colaborar en revistas y periódicos de varios países, está preparando una colección de cuentos para niños, cuatro de los cuales ya han sido traducidos al ruso.
Poemas - 28 páginas
ORDEN DEL LIBRO
¡Ya!
Al pincel sobre el muro
Espejismo
No sé
Frontera
La Alojera
La canción del progreso
Tonada con nombre
Penas encimadas
Alas y cadenas
En la comisaría quinta
Alguien gritó
Con el machete en la mano
Cuba
No llores por Vietnam
Ivaga Purajhei
Canto del cielo
En la tempestad
Editorial Cartago. Buenos Aires, Argentina, 1986
Diseño gráfico de la tapa: Ricardo Souza
Contratapa
Extractado de las Palabras preliminares:
Del compromiso al testimonio
Lamentablemente, conocí a Carmen Soler en forma personal pocos días antes de su muerte. Su poesía había llegado a mis manos tiempo atrás, a través de amigos comunes. Confieso que me sorprendió la dulzura que irradiaba su persona, la suavidad de sus gestos. Y digo que me sorprendió porque su poesía tiene una fuerza permanente, una constante potencia revolucionaria.
En oportunidad de nuestro encuentro, Carmen Soler me expresó su opinión de que estos poemas necesitaban una selección para su publicación y me solicitó que procediera a eliminar aquellos que considerara de inferior factura. Lamento no haber coincidido con su opinión.
Este libro de Carmen Soler debe ver la luz intacto y sin cortes. Porque se trata del testimonio más profundo sobre la crueldad de la represión en el Paraguay. Pero, al mismo tiempo, pone en evidencia la heroica lucha de los militantes de ese noble pueblo. Poesía pujante, fuerte, comprometida hasta las raíces con la lucha, voz que canta desde el corazón del pueblo, lugar de donde parte sin lugar a dudas.
Y pienso que mucho más que lo que uno puede decir acerca de estos poemas, lo dicen los poemas mismos. Por eso estas palabras preliminares son únicamente un homenaje a la memoria de Carmen Soler, a su lucha, su coraje, su consecuencia, un homenaje que, estoy seguro, comparten todos los militantes de Latinoamérica.
Hamlet Lima Quintana
Buenos Aires, diciembre de 1985.
En la Tempestad - 108 páginas
INDICE
"Del compromiso al testimonio" palabras preliminares de Hamlet Lima Quintana
Asunción
Rio Paraguay
Alguien canta
Implacablemente
Soneto
Julio Rojas
Calabozo de castigo
Wilfrido Alvarez
Nde rejhe jhäsë
El cartero fantasma
Antonio Maidana
El preso político
El delator
En la prisión
Calabozo
Hilo de sol
Condenadas
Sala de torturas
Luna salvaje
Paraguay
Vida clandestina
Sin límites
Panteones
Calabozos
En paraguay
Entre los cerrados muros
Mita angüe (traducción de
La niña muerta)
La niña muerta (de Nazim Hikmet)
Sangre y tierra
Campesinos
La zafra
Canoa
Hay un deber
El torturador
En el calabozo de aislamiento
La paz en el Paraguay
Solamente así
Encierro
En el camino
Noticiero oficial por TV
Pueblo argentino
Argentina
Bolivia
Cuba-Nicaragua
La cordillera
El río
La noche
Chile
El copihue
Llama y flor
Santiaguera
Bandos
El latido
La apariencia
Cantando para Chile
Aquí no falta nada
Los barquitos
Exilio
Guatemala
Haití
Entre lenguas de fuego
Uruguay
Paloma
El Atolón de Bikini
Limitada
La alondra herida
Arandurä editorial. Asunción, Paraguay, 1995.
Selección de poemas preparada por su hija,
Matena Aponte Soler.
Con ilustraciones de Olga Blinder.
Foto de tapa: Olga Blinder, Retrato de Carmen Soler,1955
Presentación, por Matena Aponte Soler:
Dar a conocer la poesía de Carmen Soler (Mamacha), liberar su canto injustamente silenciado por más de treinta años de dictadura stronista, era una deuda que teníamos con el pueblo paraguayo, con su pueblo.
Porque Mamacha escribía para él. En versos breves y sencillos puso su voz, su sangre, con fuerza y ternura a la vez, pero sin lamentos. Son poemas que pueden empuñarse: siempre están llamando a rebelión.
Aquí están sus definiciones estéticas, su compromiso, sus angustias, sus expresiones de amor, su fervor combatiente. Y su testimonio: los poemas de La Cárcel están fechados en 1955, 1960 y 1968. Quince años cumpliendo ese ciclo de cárcel, destierro y su obstinado regreso al trabajo clandestino.
Soportó con dignidad la prisión, los tormentos y el largo exilio que arrastró, añorando siempre su querido Paraguay, haciendo de su producción poética y periodística un arma de lucha y de expresión.
Carmen Soler no alcanzó a ver el fin de la dictadura de Stroessner. Murió en Buenos Aires, el 19 de noviembre de 1985. No tuvo la dicha de volver.
La alegría que encontró en la lucha y el la creación (poemas, cuentos, artesanías, cuadros), su coraje, nos impulsa a concretar este postergado encuentro, aquí, en su patria, cumpliendo con este anhelo suyo:
Dejadme allí en las calles / con la gente sencilla, / que Juan, María y Pedro
repitan mis canciones, / las metan en las fábricas,/ las lleven al mercado, / las manden al obraje. / Dejad que las repitan / ahora y mientras tanto / les sean necesarias.
Después, mañana, pronto, / las habrán olvidado. / Y así está bien.
La alondra herida - 147 páginas
Presentación - Matena Aponte Soler
La poesía: La alondra herida - Palabras - Más palabras mías - Máscaras y rostros en el arte - Ya es hora - Suecia - 1968 -1984 - Algo queda - Exilio
La Patria: Luna salvaje - Frontera - La alojera - La zafra - Con el machete en la
mano - Fiesta ritual - Siesta paraguaya - Paraguay - Vergüenza ajena -
Sangre cautiva - Soneto - Guitarra - Mi Patria - Qué extraño
El amor: Espejismo - Espera - Amo - No sé cómo era - Te negué - Pequeña
canción de amor - Tu amor es poesía - Soy hermosa en tí - Tu amor -
Una luz sin calor - Lubi, Lui, Luis - Contigo voy ... - Qué ! - Eso pasa -
Inútil - Vida dura - Mucho más - Impaciencia - Aún queda - Hay que
escuchar - ¿Qué es? - Ireemplazable.
La cárcel: Alas y cadenas - En la comisaría quinta - Entre los cerrados muros - El
torturador - El delator - Ivaga Purajhei - Canto del cielo - Calabozo de
castigo - Calabozos - Hilo de sol - El cartero fantasma - La empenada.
La lucha: ¡Ya! - La canción del progreso - Al pincel sobre el muro - La obrerita -
Tonada con nombre - Pólvora y espiga - Penas - Penas encimadas -
Implacablemente - Patricio Lumumba - Cuba - Canción para el nombre
del guerrillero Juan José Romero - Al Atolón de Bikini - Santiaguera -
Bandos - Cantando para Chile - El latido - Estocolmo - Este amor por
Suecia - Muá - El Che - Al que viene de la indiferencia - Cuba - Alguien
gritó - Sangre y tierra.
Vocabulario
Poesías reunidas
Editorial Servilibro. Asunción, Paraguay, 2011.
Integra la colección "La mujer paraguaya en el bicentenario" de la Secretaría de la Mujer de la Presidencia de la República.
Prólogo: Miguel Angel Fernández
Contratapa: Gloria Rubin
Queridas lectoras y lectores, desde la Secretaría de la Mujer de la Presidencia de la República pondremos en sus manos una serie de libros de mujeres que de una u otra forma han hecho y siguen haciendo historia en la conquista de nuestros derechos.
El hecho de que el libro Nº1 sea de mujeres es emblemático porque es la palabra forjada desde la emoción, el amor, el trabajo, el dolor... sin soslayar el compromiso con la libertad que nos interpela.
Qué emocionante volver a compartir con todos ustedes! Qué inmensa alegría poder brindarles la oportunidad de tener en sus manos y en su memoria la obra de Carmen Soler. Qué honor haber logrado refrescar su memoria en este Bicentenario de la soberanía de las Mujeres!
G. R.
La poesía como arma de liberación
Los textos poéticos de Carmen Soler no nacieron en gabinetes cerrados a luz de la vida sino en las trincheras de la lucha revolucionaria. No quiero decir que su práctica haya estado ajena a un ámbito de valores más altos que las que inficionan los panfletos habituales, sea en el campo de la literatura, sea en la vida cultural.
Para entender la especial dimensión que adquieren ante una mirada de más largo alcance, tal vez haya que soslayar la reducción de sus creaciones al ámbito de la poesía social o política. Pero tampoco se la ha de despojar de esa vertebración revolucionaria que la convierte en una figura capital de la poesía paraguaya. Su temática es amplia y caben en ella expresiones ligadas profundamente a su pasión por el pueblo.
En esta poesía de amplio espectro temático, expresivo y semántico, se da, más allá o más acá de los textos de denuncia y combate, un hondo temple anímico, en poemas de amor, de solidaridad y compasión humana.
Una investigación más detenida de su contenido y de sus rasgos expresivos, debería contar con precisiones que por falta de datos fidedignos sobre su proceso genético hoy no podemos todavía asumir. Sin embargo, cabe esperar que este primer intento de recuperar y reunir la mayor parte de su producción poética tenga continuidad en trabajos de más largo aliento.
Entretanto, se puede afirmar que el presente volumen nos pone en presencia de una poesía cada vez más insoslayable y que en sus mejores momentos alcanza esa plenitud expresiva que sólo se da en los grandes poetas.
Miguel Angel Fernandez
Adiós a Gabriel Casaccia
Como toda persona que en labor llega a determinado nivel, Casaccia tuvo -tiene- admiradores y detractores. O era el mejor de todos, o un amargado.
Lúcido, vital, profundo Casaccia era un gran escritor.
Humanista tierno y ácido al mismo tiempo, destacaba en sus obras los aspectos negativos de la realidad y nos la mostraba bajo nuevos aspectos, que es la forma de, buceando, sacar a la superficie lo oculto.
Esto, en la obra de Casaccia, resultaba siempre mostrar al ser humano en sus facetas más grises y negras. Pero con amor hacia el ser humano, con ternura hacia sus debilidades y errores.
Todo esto es importante en la obra de Casaccia, pero lo más importante, lo fundamental, es el papel que jugó en nuestra literatura, cuando ésta agonizaba de un romanticismo cursi o un modernismo ramplón.