Eran otros años. La escalada ocupaba todo (o casi todo) el tiempo libre que quedaba entre estudiar, ayudar en casa y salir de fiesta. La cuerda y los mosquetones vivían siempre al alcance mi mano y los pies de gato pasaban muchas horas estirados con mis pies dentro. Poco a poco fue apareciendo un tipo de escalada que no requería tanta logística. Solo el bolsón de magnesio y los gatos. Un bloque, una pared, un pedrusco y ya se podía hacer búlder. En paralelo se extendía el auge de internet. Foros y webs crecían mucho más deprisa que mi grado de escalada. En la compleja busqueda de un nick que recojiera un poco de todo lo que uno es cuando lo crea, surgió sin romperme mucho la cabeza Bulderban: aquí se agrupaba mi pasión en aquel momento y las 3 últimas letras de mi nombre. Si hubiera sido ahora sería totalmente distinto, quizás Trimonje, Correban... pero ¿por qué cambiar? Poco tiene que ver el correr por el monte o el triatlón con la escalada pero esta es la historia de Bulberban y de aquí en adelante...veremos.