Ver nuestros caballos
La hipoterapia pone en tela de juicio todo el cuerpo del niño. Con su cuerpo, el niño se acerca al caballo y se comunica con él. Podemos identificar tres maneras de vivir su cuerpo : el cuerpo sensitivo, el cuerpo activo y el cuerpo conocido y representado.
El cuerpo sensitivo
El tacto, la noción de apego
El tacto, el « Yo-piel »
Las funciones psicomotrices
Las consecuencias
La sensibilidad propioceptiva
Consecuencias emotivas y afectivas
El cuerpo conocido y representado
El esquema corporal y la imagen del cuerpo
Al tener contacto con el poni, los pacientes se vuelven actores, lo que estimula las distintas funciones psicomotoras. Esta participación activa tendrá como consecuencias positivas un desarrollo y un mejoramiento de las funciones psicomotoras. Es a través del movimiento que el niño de corta edad traduce su vida psíquica entera. Gracias a las manifestaciones motoras, que son necesidades orgánicas, aunque constituyen también los primeros medios de comunicación con el entorno, en la que el niño va desarrollando sus capacidades.