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Octubre. 2012
Solo Show . M.A.C. Cañada de Gomez, Santa Fe
Mayo 2012
Arte-BA 2012
La Rural . Pabellon Azul y Verde
Marzo 2012
Retratos, obras de: Emilio Reato, Diego Perrotta, Omar Panosetti, Carlos Masoch, Milo Locket Thornton y +
Curador: Maxi Jacobi
Salon Municipal Manuel Belgrano 2011
Museo Sivori
Av. Infanta Isabel 555. Buenos Aires
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Diciembre 2011
XIV Bienal Guadalupana de Gráfica Digital
Universidad Iberoamericana, Campus Puebla, Boulevard del Niño Poblano No.2901, C.P. 72430, Puebla, Mexico.
L.O.Q.U.E.? Poesia Visual. Muestra + Charla
La Puerta, espacio de arte
San Miguel de Tucuman
XL Salon Nacional de pintura de Tucuman.
Museo Provincial de Bellas Artes "Timoteo Navarro"
Noviembre 2011
"UNTHINKABLE". Solo show.
del 1 de noviembre al 17 de diciembre de 2011
Pabellon4 arte contemporaneo.
Uriarte 1332. - Palermo Soho
Octubre 2011
4ta. Bienal Nacional de Pintura 2011, "Premio Ciudad de Rafaela." Museo Municipal de Bellas Artes "Dr. Urbano Poggi"
Rafaela, Santa Fé.
Septiembre 2011
Retro Skate Art. 30 artistas/30 skates
Tac, Alan Berry, Yo amo la Leche, Milo Locket,
David Sisso, Fernanda Cohen, Ale Thornton, y +
Curador: Federico Platener
del 26/9 al 30 de octubre. Espacio Sixfeet 6.0
Gurruchaga 1237.
6to Premio Nacional UADE de Pintura
del 8 al 30 de septeimbre .
UADE Art Institute, Lima 719, C.A.B.A.
BAP Bienal de Arte 2011. Resistencia,Chaco.
Milo Locket, Ricardo Crespo Alejandro Thornton, Kiki Lawrie, Paula Rivero, Emilio Fatuzzo y otros.
Curadores: Federico Platener y Maxi Jacoby.
del 9 al 11 de septeimbre
Resistencia, Chaco.
Agosto 2011
Galas de La Paz 2011
Encuentro artistico en La Paz / Entre Rios
Taller: "El dibujo de la figura humana. Codigos para la representación de la forma"
el 24 al 28 de agosto.. La Paz, Entre Rios.
Manos intervenidas. Fundacion Juanito.
Obras de : Marcelo Bordesse, Alberto Mendez, Milo Locket, Diego Perrota, Alejandro Thornton, Andres Wasimann, Pedro Cuevas, Emilio Fatuzzo, y otros
Curadora: Maria Carolina Baulo
Inauguracion 12 de agosto, 19hs
Sala 1 y 2, C.C Recoleta.
Mayo 2011
Arte-BA 2011.
del 19 al 23 de mayo
Pabellon 4 arte contemporaneo.. STAND J90
About Change. World Bank Art Program.
Emerging Artist from Latin-America and Caribeea
del 18 de mayo al 30 julio
The World Bank, Main Complex Atrium
1818 H Street N.W.
Washington D.C.
Abril 2011
Perón y Evita Intervenidos. Varios artistas.
del 14 de abril al 14 de mayo.
Museo Evita. Lafinur 2988. Buenos Aires.
Marzo 2011
Salon Municipal Manuel Belgrano 2010
del 19 de marzo al 15 de mayo
Febrero 2011
Cocina Estampa.
Juan Burgos, Claudio Roncoli, Carlos Masoch , Claudio Gallina, Emilio Reato, Omor Omar, AlejandroThornton, Tian Firpo, Jorge Opazo y +
del 24/2 al 12/3
Bisagra arte contemporáneo
Bonpland 1565
"The Last Book". Proyecto/ Instalacion de Luis Camnitzer en la que colabore con algunos poemas visuales
Aguilar Branch of the New York Public Library from February 2 until May 29, 2011.
174 East 110 Street, New York.
Antes de las palabras / Fabiana Barreda. Buenos Aires, marzo 2010.
vi a un tiempo cada letra de cada pagina ( de chico solía maravillarme de que las
letras de un volumen cerrado no se mezclaran y perdieran en el decurso de la noche),
El Aleph,J. L. Borges
Existe el sonido del instante poético, su vibración se encarna en la letra como cartografía corporal del artista. Caligrama, grafema, subjetivema, jeroglífico, ideograma todos son territorios visuales donde el sentido nace de la unión entre dibujo y escritura.
La obra de Thornton se funda en esta proximidad original, cercanía amorosa de palabra e imagen. A, origen del alfabeto, grado 0 de la escritura, aleph borgiano, se disemina sobre el vacío de la tela. La letra como dibujo diagonal, sensibilizada por la delicadeza del color y su flotación en la nada, va creando un mapa binario una Matrix de intermitencia de sentido.
Varias líneas se trazan en la muestra, la letra como poesía visual en diálogo con el maestro Joan Brossa, Fluxus, Mira Schendel y los artistas de la poesía concreta brasilera.
Otra dirección es la grafología de repetición mántica del grafito como conexión del cuerpo del artista con el soporte en blanco, delineando con el gesto un estado de creación meditativo. Esas piezas de carácter emocional están en red con artistas como Ernesto Ballesteros, Cy Twombly, Gabriel Orozco hasta las instalaciones matemáticas minimalistas de Sol Lewitt. Este gesto lo percibimos en las serigrafías donde la tipografía Arial es acompañada por intervenciones sensibles y líricas del tacto y el color.
Y otro vector nos orienta a la escritura en su carácter filosófico y esotérico, desde Platón hasta El nombre de la rosa la letra emerge como ficcionalización de lo real, verdad mítica inaugural, sello lacrado de un secreto laberinto de sentido, como el anagrama visual del apellido Thornton en la tapa de su libro Poesía Visual .
En estos múltiples sitios la obra de Alejandro expande su imperio. En el cruce de estos vectores nace el territorio anterior a la palabra alfabetización mántrica de la mano que dibuja, enigma corpóreo nombrado por el aliento del corazón y tocado por la mirada, punto ciego del origen del universo poético.
Fabiana Barreda
Buenos Aires, marzo 2010
A de Arte / Eduardo Pellejero. Natal, febrero 2010.
La primera referencia que nos viene a la cabeza ante esta serie de obras de Alejandro Thornton es la traducción de una obra de George Perec (La disparition, 1969) que en 1997 emprendieron Marisol Arbués, Mercè Burrel, Marc Parayre, Hermes Salceda y Regina Vega, y de cuyas 270 páginas fuera elidida totalmente la letra «a».
Ese lipograma excesivo que, imponiendo un límite artificial al juego literario, conducía a una exploración extraordinaria de la lengua, encuentra en las telas y las serigrafías de Thornton una contrapartida casi perfecta. La aliteración compulsiva, cacofónica, a-significante, desborda los valores lingüísticos asignados a la letra «a», inscribiéndola en un nuevo universo de sentido, donde el color, la disposición, e incluso el tipo, constituyen dimensiones fundamentales para la reconstrucción de las relaciones diferenciales que hacen una lengua.
Así, por ejemplo, la elección del tipo «Arial» (el tipo más simple y neutro), o su transposición plástica según dos segmentos diagonales y un segmento horizontal, e inclusive su reducción a un garabato o trazo expresivo, todas esas decisiones gráficas, funcionan como fuentes formales o principios figurativos de una obra que, excediendo la poesía visual por defecto, sienta las bases de un idioma naciente.
Esa impresión de comienzo, de punto de partida, es inevitable tratándose de una nueva etapa en la obra de Thornton (donde las repeticiones se despersonalizan por completo, después de la serie de los rostros, y en la cual lo gráfico y lo pictórico se entrelazan en un proyecto común).
Menos evidente, menos inmediato, más interesante por eso, tal vez, es ver en estas obras una nueva instancia de resignificación de un universo que ya asociamos naturalmente al trabajo de Thornton.
Una última referencia es inevitable.
Entre los signos que heredamos de nuestra literatura, existe otra «a», que disimulada bajo el prestigio de un alfabeto milenario, conjura, en un sótano de la calle Garay, «el lugar donde están, sin confundirse, todos los lugares del orbe, vistos desde todos los ángulos». Esa visión de una forma poética en la que se condensan todas las cosas del mundo no es extraña a la obra de Alejandro Thornton, incluso si su tradición no es directamente la de Borges, ni su medio la escritura.
El propósito de Thornton es menos fantástico, pero no es menos ambicioso. Porque en el juego de repeticiones, de redundancias y de asociaciones que nos propone en Antes de las palabras, pretende dar un paso más en la búsqueda que lo define como artista desde sus primeras obras. Esa búsqueda que tiene por objeto la instauración de un nuevo lenguaje visual.
Alejandro Thornton. El gesto pensante / Carolina Lara, Santiago, Chile, 2007.
El artista es uno de los nombres que suenan en la generación emergente en los años 2000 en Buenos Aires. Con una producción que aborda tanto el lenguaje pictórico, como la gráfica, el mail-art, el diseño, poesía visual, el objeto, las intervenciones y la fotografía, este año ya ha participado en ArteAméricas (Miami) y en la Bienal Nacional de Arte de Bahía Blanca. En carpeta, están una colectiva en el Pabellón 4 Arte Contemporáneo, y una individual para 2008 en Galería Elsi del Río, ambos en la capital federal. Desde el neoexpresionismo y el Neo-pop, una mirada sobre el arte argentino actual.
Lo primero que puede llamar la atención en la obra de Alejandro Thornton (1970) son los cambios de materiales, técnicas y estilos. Al revisar la producción desarrollada entre fines de los años 90 y los 2000 por este pintor formado en la Escuela Nacional de Bellas Artes Prilidiano Pueyrredón de Argentina, se descubre que la pintura no ha sido la única disciplina abordada y que con gran frescura y capacidad crítica ha realizado también dibujos, diseño, intervenciones, poesía visual, mail-art, trabajos con el objeto y la fotografía.
Una serie de pinturas que le ha dado visibilidad es No te duermas (1998-2003), donde pequeñas camas son articuladas como un módulo figurativo que se repite en ordenaciones abstractas a través de telas texturadas. Pues, bien, este conjunto resulta muy distinto a otra serie tan importante como Thornton reigns (2004-2006), donde su propia imagen ha sido intervenida con inscripciones y manchas, mientras que en acrílico el rostro se ha convertido en trazados lineales, siendo un diseño que se repite idéntico un cuadro tras otro, cruzado por textos y conjuntos de círculos de colores que generan ritmos visuales compositivos.
Frente a estos trabajos, una sorpresa será encontrarse además con Kylie (2006), un conjunto de delirantes dibujos que parecen sacados de algún cómic; o con Crashed cars (2005), donde autos de colección japoneses de la década del 70 han sido intervenidos digitalmente. Sin duda, un itinerario marcado por el neoexpresionismo y el Neo-pop, pero de una versatilidad general que permite al artista pasearse tanto por espacios experimentales como comerciales. Este año, ya ha participado en ArteAméricas (Miami) y en la Bienal Nacional de Arte de Bahía Blanca (Argentina), preparándose en Buenos Aires para una colectiva en el Pabellón 4 Arte Contemporáneo y para una individual en 2008 en Galería Elsi del Río.
Relación con Chile
En 2006, Thornton trabaja para una convocatoria chilena abierta internacionalmente en torno a la figura de Augusto Pinochet. Esta ha sido su única vinculación con el país allende la Cordillera de Los Andes: Realmente no estoy muy enterado de qué está pasando en Chile ahora. Es lamentable que estando tan cercanos no tengamos casi ni idea de lo que sucede al otro lado. Creo que allá sucede lo mismo con los artistas argentinos: miramos demasiado a Londres o Nueva York, y nos relacionamos poco entre nosotros.
¿Cómo llegas a participar en el proyecto 19731990, La Muerte del Dictador?
Desde hace unos 8 años integro activamente el circuito internacional de mail-art. De esta manera, me invita Muñoz Coloma a sumarme a este proyecto de artes visuales y literatura que en su etapa virtual busca la forma de elaborar alguna publicación y muestra con el material recibido.
¿Qué ha pasado con el arte argentino el último tiempo?
Es realmente impresionante la cantidad de artistas, galerías y espacios que se han abierto. Sin embargo, por estar en la periferia del mundo, por las crisis políticas y económicas, y sobre todo por no contar aún con una ley de mecenazgo, el arte argentino no ha logrado tener una presencia fuerte en conjunto a nivel internacional. En cuanto a pintura, sucede un poco lo que pasa a nivel internacional: hasta hace unos años, estaba medio pasada de moda, teniendo más el afecto de la crítica la fotografía, las instalaciones o las obras con algún dispositivo tecnológico. De algún modo, esto se fue revirtiendo y parece haber un auge que en Buenos Aires se vio en la última versión de ArteBA, donde la mayoría de las obras que llevaron las galerías eran pinturas, que en definitiva son más fáciles de vender. Por otro lado, las nuevas generaciones están dudando de los lugares de exhibición y legitimación del arte, saliendo a la calle a relacionarse directamente con la gente y a considerarla ya no como público. Es cierto que están buscando su propio espacio y esta actitud es valiosa, aunque sea en última instancia una estrategia más para llamar la atención y buscar la inserción en el circuito artístico.
¿Cómo ha sido tu trabajo de inserción en el circuito local e internacional?
En el circuito argentino ha tenido que ver con la constancia (el interés profundo y ciego de desarrollar mi obra e investigar mis inquietudes) y con mi participación en premios, salones y en Proyecto Cubo (plan de promoción para artistas jóvenes impulsado por Néstor Zonana en el Pabellón 4). Al mismo tiempo, mi trabajo se ha hecho conocer en otros ámbitos y públicos, gracias a mi participación en proyectos artísticos no vinculados a los circuitos tradicionales del arte, de arte correo, e intervenciones urbanas. A nivel internacional, he estado en diversas muestras, sobre todo en Europa. Pero ArteAméricas fue el primer paso para comenzar a insertar mi trabajo con mayor fuerza. El tipo de cambio que estamos teniendo dificulta bastante poder acercarse a ferias o eventos internacionales, pero favorece el precio de venta de las obras que ha interesado a muchos inversores.
Es inevitable relacionar los juegos de puntos de tu última serie con cierta obra de Damien Hirst. ¿Hay una apelación consciente a ello?
Es algo curioso: conocía la obra de Hirst más famosa, que es toda esa serie de animales en formol. Recién el año pasado en un catálogo encontré unas serigrafías de 2005, donde trabajó con esos círculos cromáticos, y sí: sentí eso de ¡hey! este tipo está haciendo lo mismo. Así es que supongo debemos tener cierta filiación, aunque mi trabajo es menos farmacológico.
¿A qué se debe la diversidad de estilos?
Es debido a que no me ato a ninguno. Hay una línea de continuidad conceptual en mi trabajo que lo sostiene y une. Lo importante es lo que tengo para decir y muchas veces la forma de hacerlo varía. En general, las ideas que voy desarrollando parten de estar sentado con un lápiz en la mano y una pila de papeles, es decir, del dibujo como forma de pensamiento no verbal. Todos mis trabajos comienzan a gestarse de esta manera, para luego ir desarrollándose, puliéndose y buscando la resolución técnica (tanto el soporte como los materiales) que mejor funcione con la idea a desarrollar.
Desde la pintura y la gráfica, resultan muy decidoras las tensiones que realizas entre gesto y reproducción mecánica, expresión y concepto: ¿Qué se teje detrás de esos encuentros?
Es el inevitable fruto del tiempo que nos toca, del entorno tecnológico en que los mass media, el diseño de los objetos, del discurso y hasta de la vida, han modificado nuestra forma de percibir el mundo y la forma en que lo pensamos, representamos y/o comunicamos. Expresión y concepto han parecido cosas opuestas. Pero me parece que pensar en la expresión del concepto o en el concepto de la expresión es un tema clave en la lectura de la pintura contemporánea. En una profundidad o lejanía extrema podría encontrase esa paradoja entre el hombre sujeto y el hombre animal, entre el ser racional pensante y esa energía sexual, animal, es decir vital, que nos mantiene vivos. En general, mis temas han tenido que ver con cierta preocupación existencialista: en la serie No te duermas, era el concepto de estar consciente en la vida; de no dejarse llevar; de no pasar desapercibido y de tomar las riendas del viaje. En la serie Thornton reigns, vengo investigando los procesos de simulación y representación en el sujeto contemporáneo, concepto puesto en jaque a partir del desarrollo de la robótica, las biotecnologías, la clonación y la realidad virtual.
Entrevista publicada en la revista Arte al Limite de Chile
Mayo 2007
A portrait is a portrait / Sergio Gonzalez Valenzuela. Santiago de Chile, junio 2007.
Je est un autre.
Arthur Rimbaud, en Lettres du Voyant
La pintura muchas veces se hace cargo de una situación que se tensiona en un juego de ida y vuelta: Presentar es poner en evidencia algo que se instala frente a nosotros. Representar es aludir a algo de manera diferida, mediatizada, en tanto ausencia. La exposición Hi!, es parte de la serie Thornton reigns (1), donde tenemos pinturas que nos presentan un rostro muy similar al de nuestro artista, quien como muchos otros maestros del auto-retrato recurre a su modelo más próximo: él mismo. Sin embargo, Thornton no le da mayor importancia a este hecho, por lo que me arriesgo a postular que se trataría de un doppelgänger del artista, es decir, esa mitad siniestra, esa alteridad que no es el uno sino más bien el otro (2). Por otro lado, resulta singular esta suerte de obsesión romántica que nos lleva a esta creación (3) del doble: pienso en Doctor Jekyll y Mr. Hyde, Frankenstein e incluso el mismo Drácula. Esto mismo lo vemos claramente en la literatura argentina en el caso de Borges, Cortázar, Pizarnik, Piglia, entre otros. Esa categórica declaración de Rimbaud quizás tan definitiva como la de Flaubert cuando declaró: Madame Bovary cest moi-, nos habla de esa sensación de extrañeza que vive al interior del artista, en la que conviven por una parte la propia condición humana, y por otro lado, esa condición de médium de las que nos hablaron Platón, Rimbaud, Heidegger, entre otros. El artista es un iluminado que transmite a los hombres, los mensajes de los dioses, es decir, ponen a nuestra disposición esa realidad metafísica y atemporal, que en muchos casos está dada a través de la belleza y lo sublime. Por eso no es una extrañeza esta imagen del doble.
Finalmente, creo que existe una gran ironía al usar el retrato casi de manera publicitaria, lo que de algún modo se convierte en una vuelta de mano hacia Aristóteles, quien deja a los artistas fuera de la República, mientras que Thornton no sólo hace un ingreso paródico a la política, sino que ejerce su poder desde dentro de la polis al pasar de la presentación a la representación, del uno al otro, del espacio privado al espacio público, de lo particular a lo múltiple, de lo poético a lo político. Muy bien lo dijo Fernando Pessoa: O poeta é um fingidor, y es ahí donde radica la verdadera esencia de lo artístico, una ficción que nos deleita porque sabemos que no es real.
Sergio González Valenzuela
Curador de Arte
Santiago de Chile / junio 2007
Notas
1.En este caso lo del reinado de Thornton posee una clara connotación política, en la cual a través de la propaganda callejera se tapiza la ciudad con la imagen de un notable, en este caso, lo que se recubre son las paredes de una galería en Santiago de Chile.
2.Junto con la idea del doble, el artista también ha considerado el concepto de máscara, lo que sin dudas nos lleva a un plano ritual (en el caso de los pueblos primitivos) o bien, a uno más lúdico como lo es el uso de máscaras en el teatro griego, y en las festividades paganas romana como las saturnalias, o en los bailes de máscaras de la nobleza europea desde el renacimiento en adelante. Tampoco podríamos dejar de lado el uso de la máscara en el cómic, detrás de la cual se esconde anónimamente el héroe... Situación similar ocurre en las relaciones entre el uno y el otro, y ésta es una de las estrategias visuales que utiliza Thornton a partir de retratos standard que le permiten desdoblarse y mirarse como a un tercero, y no permanecer atado a la condición de espectador en primera persona (uno de los recursos más explotados por los video-juegos en los años 90), y de este modo apropiarse del espacio expositivo que nos convoca en esta ocasión.
3.Cuando hablo de creación lo hago pensando en el concepto griego de poiesis, lo que en el caso de Thornton tampoco es casual, ya que las primeras obras que conocí de él eran precisamente poemas visuales. Tampoco es casual la importancia dada por el artista al texto y a los títulos de sus obras, algo que restituye la gran relación vanguardista entre arte y poesía, tal y como lo presentó por ejemplo la exposición del MACBA Art i Utopia. Lacció restringida, del año 2004.
Prólogo del libro "Problemas Gráficos" AlejandroThornton - Ed. Edita-t. España (2008). / Gloria Bordons. Barcelona, 2008.
Alejandro Thornton es un joven artista argentino que practica distintas disciplinas (dibujo, pintura, poesía visual, intervenciones, etc.). Como sucede habitualmente, su dedicación a la pintura ha tenido más repercusión que sus propuestas de poesía visual. Quizás esto se deba al carácter fronterizo de este registro, lo cual lo convierte en una disciplina inclasificable.
Según ha confesado el mismo Thornton, llegó a la poesía visual a partir del Arte Correo, que conoció en 1997-1998. En Argentina este tipo de arte ha tenido una gran repercusión, gracias a las experiencias realizadas por Edgardo Antonio Vigo y Liliana Porter desde 1969. Su carácter subversivo y su inmediatez lo convirtieron en una herramienta ideal en el período de la dictadura militar argentina. Su herencia fue recogida y divulgada por el grupo Vórtice, que desde 1996 está generando una gran actividad alrededor de esta disciplina y de la poesía experimental en general.
El Arte Correo usa muchísimas técnicas, entre las cuales la poesía visual. Según manifiesta Belén Gache , este tipo de poesías, por el hecho de estar formadas en muchas ocasiones por palabras inconexas y especializadas, se convertían en eficientes mensajes encubiertos.
Pero la poesía visual va mucho más allá. En múltiples obras como las de Miró, Magritte o Broodthaers podemos constatar cómo el arte se ha acercado a la poesía, y como la poesía ha servido para dinamizar prácticas artísticas en un diálogo constante. Pero desde la poesía futurista, la dadaísta y, más posteriormente, la concreta o la visual, ni la crítica literaria ni la de arte han acabado de tener en cuenta y considerar dignamente este tipo de poesía que no se ofrece en el contexto usual, el del libro.
En una respuesta a una pequeña entrevista , Alejandro Thornton confesaba que su dedicación a este tipo de poesía nace de su interés por la imagen de las letras y, en especial, en la manera como las letras, gracias a las distintas tipografías, pueden expresar una multiplicidad de cosas, mucho más allá de la textualidad.
Efectivamente, dentro de las distintas técnicas usadas por la poesía visual, el poeta argentino escoge especialmente la del juego con las letras, combinándolo con los dibujos y el uso de unos determinados símbolos. Esto le sitúa en la línea de la tradición de Joan Brossa, hasta el punto de homenajear explícitamente al poeta catalán en el poema Asombrossa, en que una gran A (la letra más utilizada por Brossa) enmarca un oso (osa) potenciado por su sombra. Un simple juego de palabras, a través de cuyo humor y uso de una determinada tipografía rinde homenaje al maestro. Otros poemas parten del mismo tipo de juegos con las letras, como El bostezo, ejemplificado por una gran Oh, que ve multiplicadas sus haches; Enie, una n con una nube encima, con lo cual se asimila a una ñ, sin serlo; o Silencio, con una H, a partir de la cual se proyectan múltiples eses. En todos estos casos (y muchos más), la tipografía (tipo de letra, tamaño, disposición, etc.) es una parte fundamental de lo que se quiere expresar. La veneración por esta disciplina por parte de Thornton se pone de manifiesto en Fetiche tipográfico, donde la deformación de un ocho conduce a la visión de otras posibles imágenes escondidas. Con gran parte de estos poemas, podríamos formar una auténtica Poesía tipográfica , como Jaume Maymó tituló una antología de poemas visuales de Joan Brossa, centrados en las letras y en los números. No en vano, el título de este poemario que presentamos es problemas/poemas gráficos, adaptando el título de un poema de Nicanor Parra: Poema/problema (El poema dice lo siguiente: ciento 4 civiles en un cajón / cuántas orejas y patas son) y destacando el aspecto gráfico / tipográfico del juego. Cabe destacar ahí esa intención de presentar la imagen letrista como un enigma a resolver por parte del receptor.
Esta apelación al espectador para que solucione el problema presentado, sitúa a Thornton en una dimensión que va más allá del puro ludismo. Muchas de sus propuestas tienen un carácter de denuncia social y política, como War is suicide o La unidad latinoamericana a los ojos del mundo / El juego del ahorcado. Este carácter no excluye la belleza, ya que a través de símbolos y dibujos puede conseguir efectos de gran plasticidad, como en el sorprendente No Money to be happy o en Bosque. En los poemas de este tipo abunda el uso de símbolos como pueden ser el de ciertas monedas (el dólar, el yen, el peso, etc.), u otro tipo de emblemas o iconos contemporáneos, que, aislados de su contexto, pueden llegar a convertirse en un arma y al mismo tiempo un enigma (como el código de barras usado en Bosque o la triple X de Dirty Chat). El humor y la ironía se unen aquí con una gran dosis de crítica, confirmando la subversión que puede tener la poesía visual.
En algunos de estos poemas hallamos también el uso de figuras humanas, todas ellas iguales, como exponentes de la persona anónima, unificada por una sociedad que nos quiere a todos clonados. La reflexión alrededor de las diferencias, la esencia humana o la convivencia parece ser uno de los temas por los cuales el artista argentino siente predilección. Convivencia, El menos pensado o No a la pena de muerte son buenos ejemplos de poemas visuales, efectivos tanto desde el punto del mensaje emitido como desde el resultado plástico. En otras ocasiones, Thornton combina la tipografía con el collage, como sucede en Pinochet Killer. El uso de esta técnica nos lleva a una estética mucho más abierta, en la cual ya no existen las fronteras textuales y lingüísticas y que otorga claramente a la poesía visual el carácter de obra abierta que le corresponde.
Esto último nos muestra la formación artística de la que procede Thornton y nos lleva a una de sus opiniones: En general, las ideas que voy desarrollando parten de estar sentado con un lápiz en la mano y una pila de papeles, es decir, del dibujo como forma de pensamiento no verbal. Todos mis trabajos comienzan a gestarse de esta manera, para luego ir desarrollándose, puliéndose y buscando la resolución técnica (tanto el soporte como los materiales) que mejor funcione con la idea a desarrollar . Su pensamiento visual, unido a la militancia dentro del Arte Correo y su pasión por Joan Brossa, dan como resultado un libro que une plástica y poesía para comunicarnos una determinada reflexión sobre el mundo globalizado que nos ha tocado vivir.
Glòria Bordons
El Papiol, Barcelona, noviembre 2007
1GACHE, Belén, Arte correo: el correo como medio táctico, en El Arte Correo en Argentina. Buenos Aires: Vórtice Argentina Ediciones, 2005, p. 17.
2 Incluida en www.viulapoesia.com.
3 BROSSA, Joan. Poesia tipogràfica (a cura de Jaume Maymó). Barcelona: Ajuntament de Barcelona y Fundació Joan Brossa, 2004.
4 Recientemente O. Quintyn, en su obra Dispositifs / Dislocations (París: Al Dante-Transbordeurs, col. Questions Théoriques / Forbidden Beach, 2007) define al collage como una técnica o estrategia compositiva resultante de la copresencia crítica de formas, simultaneidades y presentaciones p. 19.
Prólogo del libro "Poesia Visual" Alejandro Thornton. Edición independiente de 100 ejemplares numerados y firmados. Buenos Aires (2007). / Juan Carlos Romero, Bs. As., 2007.
Cuando las palabras comienzan a dejar de ser serias inician un camino que difícilmente quieran dejar y es el de salir del rol y la forma que le dieron los diseñadores históricos de la tipografía.
La belleza de diseño unida a la legibilidad le dió a las letras la tarea que posibilite a los lectores tener la menor cantidad de dificultades al leer textos de los más diversos orígenes, que unas veces están llenos de misterio, otras de poesía, de tragedia, por no hablar de los difíciles textos filosóficos o de la complejidad científica. Ese es el rol de las palabras desde la historia de la escritura: democratizar el conocimiento.
Pero también los hechos nos dicen que algunos artistas descubrieron que la palabra, fuera de su significado semántico, puede convertirse en una imagen a la cual se la use como un signo o un símbolo pictórico al que cada uno le ira agregando, arbitrariamente, los significados más ocurrentes. Así Simias de Rodas, contemporáneo de Euclides, se propuso jugar con las letras y de este modo produjo textos que se asemejaban a objetos, que no interferían la lectura, sino que más bien la conceptualizaban y la enriquecían con el valor agregado de ser imágenes visuales.
Esta presentación de los usos no tradicionales de la letra y la palabra está asociada a esa forma de expresarse que llamamos poesía visual y con la que trabaja Alejandro Thornton en su obra gráfica.
Como decíamos al principio, liberada la letra de ser una herramienta del texto, comienza a jugar con los malabarismos que le dan las posibilidades de su forma y es donde el artista la convierte en personaje de sus ideas. Ahora la letra se ha convertido en protagonista: la tan vapuleada Ñ sueña con una nube en su cabeza y la O se muestra displicente haciendo una ironía del grito de Munch o la A que se hace acompañar con la imagen de una osa y el titulo que nos remite a Joan Brossa, una verdadera superposición de imágenes que además necesitan del titulo para poder cerrar la conjunción de osa, Brossa y asombrosa. Original poética del artista.
En esta obra son imprescindibles las dos herramientas posibles de su creación: estarán siempre las imágenes y los títulos juntos e inseparables, a veces contradictorios, otras irónicos, algunos con una carga política sutil o trágicos, sin dejar de reírse, en algunos casos, de todo y de todos.
Una trama invisible nutre estos trabajos poéticos y es la que pudo hacer que se produzcan en forma compacta y es que la mayoría está comprometida con la situación del hombre en el mundo.
Humano es uno de los poemas que con una economía de imágenes produce el sentido buscado por el artista cuando a cada uno le agrega cualidades y calificativos que si bien los diferencia, terminan siendo todos iguales frente al resto. Diferentes pero iguales. En ese punto reside la estética de la poesía visual de Alejandro Thornton.
Todo tan humano y tan poético, que al ver los trabajos solo se podrá decir que la vida y el arte en la obra de este artista, están muy bien asociados para el placer de quien que se acerque a mirar y leer este libro.
Juan Carlos Romero
Buenos Aires, 14 /11/2007
Forever ending. Aqui y ahora en ninguna parte / Eduardo Pellejero, Lisboa, agosto 2008.
La fantasía del lugar propio tiene lugar
en el lugar de todos.
En 1872, Samuel Butler escribía Erewhon, relato complejo y apasionante donde la conjugación de una renovada (des)ilusión de utopía y los imperativos de la más urgente actualidad daban la nota desde el título, poniendo en causa valores trascendentes y prejuicios de la época «erewhon», en efecto, es anagrama a un mismo tiempo de «now here» (aquí y ahora) y de «nowhere» (en ninguna parte).
La nueva apuesta conjunta de Thornton y Pellejero viene a inscribirse en esa línea menor del arte contemporáneo, que no apuesta a la actualización de lo eterno (clasicismo) ni a la perpetuación del instante (modernismo), sino a la problematización de sus relaciones en lo que tienen de trágico, de inconclusivo, de abierto.
El sueño de la casa propia se juega sobre una cama de hotel (¿termina? ¿recomienza?), pausa estratégica en una búsqueda que no (se) persigue más que a sí misma, y que convoca los espectros de dos obras (siempre) en progreso. Ensoñación fugaz, en todo caso, que se renueva por horas, de vez en cuando, cada vez que los encuentros entre ambos resultan necesarios (posibles).
En esa misma medida, Forever ending revisita y renueva (subvierte) el sentido profundo de Forever, su trabajo anterior, donde la solidez del hogar era puesta en causa y la identidad de la pareja des(cons)truida sistemáticamente, según una lógica de intervenciones no pactada de antemano (la renuncia al hogar es al mismo tiempo una renuncia al estilo).
Thornton y Pellejero se encuentran ahora nuevamente, pero miran a otra parte, desde otro lugar. Han dejado muchas cosas por el camino. Les resta apenas la potencia intrínseca de los medios visuales que cargan consigo y la confianza luminosa (ciega) en la sensibilidad del otro. Por eso mismo, en la penumbra impostada de este cuarto de hotel, parecen más abandonados, más desnudos, más fuertes que nunca.
Digo que nos invitan a contemplarlos así, entre turno y turno, sin derecho siquiera a un sánguche de cantimpalo y una coca-cola.
Eduardo Pellejero
Lisboa, 4 de Agosto de 2008.
Forever / Eduardo Pellejero. Buenos Aires, 2008
El neurótico sigue instalado en las territorialidades residuales de nuestra sociedad, y toda las vuelca sobre Edipo como última territorialidad que se reconstituye en el gabinete del analista, sobre el cuerpo lleno del psicoanalista (sí, el patrón, es el padre, y también el jefe del Estado, y usted también, doctor...). El perverso es el que abraza el artificio a la palabra: usted quiere, usted tendrá, territorialidades infinitamente más artificiales que las que la sociedad nos propone, nuevas familias por completo artificiales, sociedades secretas y lunares.
Deleuze-Guattari, El Anti-Edipo
Sentado, carcomido, artificial, mi carne metálica se herrumbra a la sombra de estos muros roídos por la blancura de las lámparas eléctricas, y sin embargo, jamás he de perder la esperanza de poder pensar, más allá de mí mismo y de mi origen.
Ricardo Piglia, Respiración Artificial
La primera tentación al acercarse a la obra conjunta de Thornton y Pellejero (o deberíamos hablar de «los Thornton», según un hábito extendido y sedimentado en nuestra sociedad), la primera tentación, digo, sería ver en ella una nueva manifestación, una manifestación más de la pequeña, de la sucia novelita familiar. Sublimación de deseos reprimidos o resolución de conflictos latentes, los dibujos vendrían a trazar, sobre un plano imaginario, el esquema posible de una compensación ideal o idealizada.
Tal es el riego de toda producción autobiográfica: la reducción o el repliegue de toda solución creativa a un simulacro de la vida particular. Riesgo que tal vez dependa de un problema más general; en los términos de la crítica marxista de la cultura, en efecto, ese problema es el de la posibilidad de que una obra exceda las condiciones materiales en las que tiene lugar.
Pero Thornton y Pellejero no hacen psicoanálisis ni mucho menos economía política (aunque muy posiblemente pudiésemos rastrear en sus dibujos una política del oikos, una política del agenciamiento o del amontonamiento familiar). De lo que se trata es menos de contar una historia que de producir, al nivel de la expresión, las herramientas o las armas para operar sobre ese territorio paradojal donde conjugan sus vidas para elevarlas a la segunda, a la tercera, a la cuarta, a la enésima potencia. Trabajo de lo otro sobre lo otro, el resultado es menos el reconocimiento de una identidad que la proliferación de las diferencias.
Quien busque en «Forever», por tanto, una consagración de sus rituales privados, la caución artística de sus neurosis, como si de una pequeña (y exótica) tierra colonial se tratase, será redondamente desengañado. Pero si lo que anhela son tierras vírgenes, sociedades secretas, familias siempre más artificiales, las verá esbozarse e instituirse en las obras de Thornton y Pellejero, como a lo largo de esos muros que en la superficie de la noche abren el espacio ritual para la perversión.
Proyecto cubo / Rodrigo Alonso, Bs.As., agosto 2006.
Si es verdad como sostienen algunos críticos que vivimos un auge de la pintura en el arte contemporáneo, no es menos cierto que ese florecimiento no se sostiene hoy en el desarrollo de corrientes estéticas dominantes. Muy por el contrario, si algo caracteriza a la producción pictórica actual es su radical diversidad, su capacidad para multiplicar los caminos de la investigación plástica, su predilección por la heterogeneidad y por la expansión del universo personal de sus autores.
Los artistas reunidos en el Proyecto Cubo 2006 hacen gala de esta celebrada pluralidad. Aun cuando comparten cierta atracción por el diseño y la imaginería pop, sus obras exploran caminos muy diferentes, se aventuran en investigaciones que por momentos los hermanan y por momentos los apartan, generando analogías y contrastes, resonancias y contrapuntos.
Las obras de Adrián Fortunatto se caracterizan por su extremada sutileza en la concepción del espacio y las fuerzas que lo habitan. Unas figuras diminutas que en algunas piezas se confunden con líneas y cascadas de textos atraviesan las telas perturbando su serenidad monocroma, desafiando con su trayectoria sinuosa la rigidez de los límites del marco, transformando la superficie plástica en pura dinámica visual.
Lucila Poisson explora igualmente la dialéctica del espacio y el movimiento. Pero su propuesta es bien diferente. Sus líneas y figuras eminentemente abstractas no se detienen en los bordes del marco; por momentos lo atraviesan o lo ponen en evidencia. Cuando pinta, esa voluntad centrífuga se plasma en la continuación de las imágenes en distintas telas, con un fuerte protagonismo del color. Cuando dibuja prefiere la composición centrípeta y la reducción cromática, acumulando energías en el centro del papel.
En las pinturas de Alejandro Thornton, la simplificación viene del lado de las figuras. Un rostro invariable, delineado con unos pocos trazos, protagoniza todas las telas. Sobre él se acomodan un conjunto de círculos en múltiples colores que generan ritmos visuales y compositivos, una melodía de formas que trastoca los patrones circulares en algo así como una visualización musical. Los títulos, por momentos, parecieran confirmarlo.
Claudio Roncoli, en cambio, profesa una estética del exceso. Apropiándose de fotografías familiares e imágenes de revistas, construye un universo de claras influencias pop, brillante y controvertido, con aires de felicidad pero también de cinismo. A diferencia de los artistas anteriores, sus obras explotan de expresividad y color, de información y referencias kitsch. El horror vacui es una clave en su mirada al mundo contemporáneo, a la vez festiva y fatal.
Así, entre el rigor compositivo y la exuberancia icónica, entre la serenidad meditativa y el estallido visual, entre la reducción conceptual y la acumulación barroca, entre la intensidad monocroma y la epifanía del color, las obras de estos cuatro artistas evaden homogeneidades y clasificaciones para reforzar la vitalidad de la pintura actual.
Rodrigo Alonso / AGO.06
Acerca del dibujo en Thornton / Eduardo Pellejero, Bs. As., septiembre 2007.
TEXTO PARA LA PRESENTACION DE "kYLIE" / DIBUJOS / GALERIA CRIMSON / SEPT.2007
En los márgenes de la pintura, más allá de las instituciones del mundo del arte, el dibujo ha constituido históricamente un silencioso laboratorio para la experimentación, donde el artista pone en juego toda su arte (en el doble sentido de hacer jugar y hacer juego), en una búsqueda no teleológica de nuevos medios de expresión.
Eximio artífice de la metamorfosis, Thornton -al que hemos visto innúmeras veces reinventarse en la pintura- encuentra en este medio una potencia que lo excede muchas veces como profesional de la plástica, desmultiplicando la organización de su cuerpo pictórico, o poniéndola en suspenso, en una profusión especular de alter-egos en los que el pintor arriesga a desconocerse. Mundo vertiginoso donde las larvas postergan indefinidamente la hora de la crisálida, y donde el fetichismo de la imagen dura apenas el instante preciso para que el proceso por detrás de la obra fulgure en el éxtasis de la contemplación de la belleza, de la verdad o del absurdo.
Thornton. The joker / Eduardo Pellejero. Lisboa, febrero 2001.
Recuerdo (pero qué puede valer el recuerdo de una pintura) una de las obras de Thornton de su individual del año pasado, una tela de aproximadamente un metro de lado, cubierta de impresiones deficientes de una cama esquemática, dispuestas simétricamente bajo una grilla de un azul aguado, casi desleído. Una repetición de la que, en principio, podía suponerse fácilmente el modelo, la lógica de su reproducción, su secreta jerarquía, pero que deliberadamente un trazo amarillo, desprolijo, apurado, ciego, diría, que encerraba una de las veinticinco impresiones, venía a hacer tambalear, hendiendo la tela en el centro, arrugándola en pliegues, liberando, en fin, su más íntima diferencia, que de pronto surgía desde el fondo como un murmullo profundo, que acá y allá parecía articularse en palabras reconocibles, que enseguida se encerraba en su más hermético silencio, que volvía a hablar, y volvía a volver, presa de una incomprensible voluntad de retornar a lo mismo. La recuerdo, digo, pero en el recuerdo ese mismo movimiento la ha inmovilizado.
En la medida en que sigue viva, la obra de Thornton no se detuvo. La vuelta de los mismos motivos es, tal vez, el signo más potente de su propia diferencia. Una diferencia que se dice por repetición. De las repeticiones mecánicas y estereotipadas del comienzo a la repetición vertical, como en profundidad, de los motivos aislados, recontextualizados o fuera de contexto, y de ahí, nuevamente, a desdoblarse en un movimiento que ya no presupone la identidad de su objeto, sino que se asume como efecto (en los dos sentidos de la palabra, efecto causal y efecto óptico) de una diferencia genética y de una génesis en la repetición. Un poco como si estas obras explorasen la frontalidad, la perspectiva y la destrucción de este nuevo orden que quiere sustituir al de la representación clásica («Be», «Walking & Falling», «Trip»). Un poco, también, como si la dotasen de una historia propia («Search», «The Joker», «X Bacon», «X Tapies»).
Son fácilmente reconocibles las influencias que delata la obra de Thornton. Duchamp, Picasso (el Picasso de las variaciones sobre Velazques, por lo menos), Tapies, Warhol, pueden ser algunos nombres inmediatos. Sólo que tal vez, como gustaba de pensar Borges, Thornton se vea comprometido en la misma empresa de darse estos, sus propios predecesores. Referencias menos directas podrían ser, si se quiere, la caligrafía jeroglífica de Klee, los desnudos americanos de Wesselmann y las instruction paintings de Yoko Ono.
¿Dónde ubicar, en todo caso, la pintura de Thornton? Tratándose de la repetición, de la repetición una vez más (¿pero acaso ha habido otra preocupación en nuestro siglo?), uno siente inmediatamente la tentación de encasillar la pintura de Thornton bajo la categoría del arte conceptual. Pero el primitivismo de las formas, la exploración del color y de los soportes materiales, toda la rugosidad de sus telas, exceden el concepto que las determina. «Letter to», «Blue Trip» y «Mail», entre otros trabajos, son la asunción, conciente o inconsciente, secreta o deliberada, de un pensamiento que se quiere por esencia, por situación histórica o por frivolidad, pensamiento pictórico.
Thornton nos propone ideas a través de unos motivos que se repiten, se pliegan, se despliegan, se trasladan, permanecen estáticos, quietos, nunca en su lugar. Desconocedoras de su propia ironía, nos dicen cosas que no avalan, o que sobredeterminan hasta volverlas increíbles. No hay definiciones de nada, sino un devaneo contínuo en torno a leiv motivs que se vierten y pervierten sobre la superficie de las telas («No te duermas», «Search», «trip»).
Si es posible exceder las categorías clásicas, más allá de todos los compromisos entre el expresionismo, en sus infinitas variantes, y el conceptualismo más estricto, Thornton pareciera querer establecer los principios de un idealismo expresionista (como del que hablaba Deleuze), del que todavía nos falta todo para la teoría.
¿Esta cama que vuelve es símbolo de qué? Los leiv motiv que se le unen no nos dicen nada. A fuerza de multiplicarse la destruyen. La cama no es representación de ninguna cosa, no es la expresión de ningún sujeto, el sentido de nada. Es, antes, esta interrogación persistente que recorre la serie de las cosas y de los sentidos, lanzándolas a nuevas aporías y a nuevos problemas. Figura descontextualizada o contexto desfigurado. Comodín. En todo caso, y siempre, problema irresoluble que retorna sobre sí, como el diferenciante de su propia diferencia.
Thornton es utilizado por la pintura para plantear su propio problema. No deja de desconcertarnos que pasen, como simulacros de su propia repetición, las obras de Bacon, de Duchamp, de Tapies, pero la verdad es que Thornton no ha inventado los colores que utiliza, no ha inventado las técnicas de las que se vale, no ha inventado (nunca hubiese podido inventar) estas inesperadas pinceladas, por un momento sueltas y complejas, por un momento rigurosas y simples. Son, si se quiere, estas cosas las que lo han inventado a él, para pensarse, para retomarse y reflexionarse sobre estas telas tan semejantes y tan disímiles, y también para destruirse. Lo que es como decir: para la vida lo mismo que para la muerte.
¿No son estos cuatro trazos estigmatizados en la repetición el lugar de un despertar y de un adormecimiento? ¿No son la conciencia (la falsa conciencia) de un saber que se dice nuestro, esta verdad adulterada por los transportes del vino, y la conciencia de esa conciencia, y así?
Estas telas que se pliegan sobre sí mismas, como constrañidas por la inactualidad de lo que dicen, lugar de re-velación, nos abren a la perplejidad propia de un pensamiento que no deja de preguntarse desesperadamente por lo que es pensar.
Y tal vez la pintura de Thornton se agote en la repetición desarreglada de esa pregunta última, alegre en el insomnio de un sueño que no tarda en llegar, trayéndonos, como relámpagos de otros sueños, las imágenes fragmentarias de una pintura que alguna vez será necesario pintar.
Lic. Eduardo Pellejero
Universidad de Lisboa
Lisboa, 30 de mayo de 2001.